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Trump reaviva el debate por la reunificación de Irlanda y tensa al Reino Unido

El expresidente dijo que sería "fantástico" ver a las dos Irlandas unidas y Londres respondió que un referéndum está "fuera de discusión".

Redacción3 min de lectura
El viejo debate que Trump reavivó en Irlanda y vuelve a desafiar al Reino Unido

Donald Trump reavivó el debate sobre la reunificación de las dos Irlandas al afirmar durante una visita a Dublín que sería "fantástico" que los dos territorios volvieran a ser uno solo. El comentario, formulado el fin de semana pasado, incomodó al gobierno británico y puso sobre la mesa una discusión que durante décadas pareció remota.

La isla está dividida desde hace más de un siglo: el sur logró la independencia tras pelear contra la dominación británica, mientras el norte permaneció en la órbita de Londres. Esa partición derivó en un conflicto civil que durante tres décadas enfrentó a las comunidades católica y protestante y dejó más de 3.000 muertos.

El gesto de Trump fue leído como un tiro por elevación al gobierno británico, con el que está molesto por no secundarlo en la guerra contra Irán. También apuntaría a las emociones de las decenas de millones de votantes de origen irlandés en Estados Unidos, a dos meses de las elecciones legislativas de medio término.

El expremier británico Gordon Brown (2007-2010) había declarado el mes pasado que "por supuesto, a largo plazo, Irlanda va a unirse". Cuatro días después de los dichos de Trump, los líderes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte firmaron un memorándum que insta a Gran Bretaña a prepararse para un cambio constitucional y sostiene que esas naciones deberían poder decidir su futuro por vías democráticas.

El primer ministro británico, Andy Burnham, había sentenciado antes de las declaraciones de Trump que un referéndum sobre una Irlanda reunificada estaba "fuera de discusión". Esta semana conversó con el primer ministro de la República de Irlanda y reafirmó "su compromiso compartido de defender el Acuerdo de Viernes Santo", el pacto de 1998 que puso fin al conflicto armado.

Ese acuerdo establece que solo se puede convocar a una consulta si en algún momento "parece probable" que una mayoría quiere abandonar el Reino Unido. La formulación ambigua le permite a Londres decidir si llama o no a un referéndum, y solo un aluvión contundente en las encuestas revertiría esa renuencia.

"Sin duda, las probabilidades han aumentado desde el Brexit de 2016. Los nacionalistas de Irlanda del Norte son, por lo general, partidarios de la UE; por tanto, la unidad de Irlanda supondría una vía para reincorporarse. Las encuestas indican un ligero aumento del apoyo a la unidad desde 2016, pero las cifras aún no se acercan a un reparto equitativo", dijo a LA NACION el analista David Mitchell, profesor del Trinity College de Dublín.

La mayoría de los norirlandeses votaron contra el Brexit en 2016, al igual que los escoceses, mientras que Inglaterra y Gales lo hicieron a favor. Por eso la vuelta al seno de la UE mediante la unidad con la República de Irlanda opera como aliciente incluso entre los protestantes.

Un sondeo de Amarach Research mostró que el 63% de los encuestados se expresó a favor de una sola Irlanda como parte de la Unión Europea. La clave estuvo en anclar la pregunta sobre la unidad a la pertenencia al bloque, lo que amplió el consenso.

Michael Cooper, director de proyectos del Peacemakers Museum en Derry, aseguró que habrá un referéndum dentro de la próxima década. "El impacto del Brexit aumentó aún más la probabilidad de que muchos unionistas moderados cambien de postura, ya sea votando a favor de la unidad irlandesa o absteniéndose", señaló.

La líder del Sinn Féin, Mary Lou McDonald, sostuvo en julio pasado que "se vienen referéndums sobre la unidad" y que "Bretaña ya no puede poner límites al avance de esta nación".

Por qué importa

La reunificación irlandesa dejó de ser una hipótesis remota: el Brexit, el avance nacionalista y las señales de Londres y Washington la instalaron en la agenda. Una eventual consulta redefiniría el mapa político de las islas británicas y el vínculo con la UE.

Qué sigue

El gobierno británico mantiene la postura de no convocar un referéndum mientras las encuestas no marquen una mayoría clara. La presión nacionalista y el memorándum firmado por Escocia, Gales e Irlanda del Norte marcan el próximo pulso constitucional.

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