Salud

Un experto argentino valida el etiquetado frontal en nuevo estudio de The Lancet

Guillermo Paraje, radicado en Chile, publica la primera investigación global que demuestra el impacto de los sellos en la obesidad infantil y cuestiona el proyecto del Gobierno para derogarlos.

Redacción3 min de lectura
Un experto argentino valida el etiquetado frontal en nuevo estudio de The Lancet
Un experto argentino valida el etiquetado frontal en nuevo estudio de The Lancet

Un investigador argentino está a punto de publicar el primer estudio global que demuestra el impacto del etiquetado frontal en la salud infantil. El economista Guillermo Paraje, radicado en Chile, es autor principal de una investigación que saldrá el 11 de junio en la prestigiosa revista científica The Lancet. El trabajo, financiado por la Universidad de Carolina del Norte con apoyo de Bloomberg Philanthropies, analiza qué ocurrió con el sobrepeso y la obesidad infantil en el país vecino tras la implementación de los octógonos negros.

El estudio encontró resultados "significativos" incluso durante la etapa más flexible de la norma chilena. "Encontramos efectos relevantes en el sobrepeso y obesidad infantil", explica Paraje, originario de Córdoba. Los investigadores utilizaron bases de datos de niños de escuelas públicas y privadas, con mediciones anuales de peso, talla e información socioeconómica de las familias.

El análisis comparó cohortes de menores de prekinder, kinder y primer grado que no estuvieron expuestos a la ley con otros grupos que sí convivieron con el etiquetado desde edades tempranas. "La razón fue controlar factores individuales asociados a edad y nivel socioeconómico, dejando solo el efecto de la ley de etiquetado", detalla el investigador.

La ley chilena comenzó en 2016 y atravesó tres etapas con umbrales cada vez más exigentes en 2018 y 2019. El estudio analizó la primera fase, la más permisiva. Paraje señala que "lo que esperamos es que en las etapas sucesivas haya mayor efecto". El sobrepeso venía creciendo entre los menores chilenos hasta la implementación: "Después del etiquetado, empezó a verse una reducción", aunque aclara que no es abrupta sino "moderada en un contexto que estaba creciendo fuerte. Los resultados son alentadores porque cambió la tendencia".

"Esto no es la solución a la obesidad infantil, es un problema demasiado complejo. Es un primer paso", admite. La legislación chilena combina los octógonos con prohibición de vender productos con sellos en escuelas, restricción de publicidad infantil y limitación de juguetes como estrategia de marketing. "En Chile se cumplen todas estas medidas", insiste.

La experiencia chilena se convirtió en referencia internacional. "Ha sido copiado en la región, está en tratamiento en el Parlamento Centroamericano, fue adaptado en Canadá, Bélgica, Israel y se considera en Reino Unido", explica Paraje. Una de las claves es su simplicidad: "Un octógono es información que entiende un niño de cinco o seis años".

Consultado sobre el intento del Gobierno argentino de eliminar la ley, Paraje fue directo: "Es un error, un retroceso que el Gobierno quiera quitarlo". Rechaza el argumento oficial sobre impacto al comercio internacional: "Es absurdo. Eliminar el etiquetado en Argentina no contribuye nada al comercio internacional. Si querés vender productos afuera, tenés que respetar las normas nacionales del país destino".

Considera que la legislación argentina, basada en el perfil nutricional de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), es incluso más exigente que la chilena. "Argentina tiene un perfil de nutrientes más exigente y mejor. Es una de las mejores leyes del mundo", afirma. Ese perfil ambicioso es precisamente el que cuestiona el Gobierno nacional.

Paraje reconoce modificaciones recientes que debilitaron la norma. "Al eliminar los octógonos de productos donde los nutrientes críticos son intrínsecos, se ablandó", indica. Ejemplo: el jugo de naranja sin azúcar añadida tiene intrínsecamente azúcares libres potencialmente nocivos que deberían llevar sello.

Recuerda que la industria alimenticia chilena resistió fuertemente al inicio, especialmente durante la discusión legislativa. "Pero una vez sancionada la ley, se adaptó rápidamente. Muchas compañías reformularon productos para evitar los sellos y poder vender en escuelas", relata.

También rechaza la crítica de que "si todo tiene sello, nada tiene sello": "Eso es mentira. Depende de la categoría de alimentos. La industria se adecuó para que cada vez menos productos tuvieran sellos".

Fuente: Clarín.

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