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Vértigo 2: la secuela que nació del fenómeno viral de Netflix y llega al borde del abismo

Los hermanos Spierig dirigen un thriller de altura con momentos de tensión genuina, pero un guion que no se esfuerza en justificar las decisiones de sus personajes

Redacción••2 min de lectura
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Vértigo 2: una secuela que lleva la cultura de la viralización al borde del abismo

Vértigo 2 (Fall 2: Deadpoint, Estados Unidos, 2026) llega a los cines con la dirección de Peter Spierig y Michael Spierig, un guion de Jonathan Frank y Scott Mann, y un elenco encabezado por Harriet Slater, Arsema Thomas y Tom Brittney. La película dura 100 minutos y está calificada como restringida para menores de 13 años. Nuestra opinión: regular.

Conviene aclarar que esta secuela no continúa Vértigo (1958), el clásico de Alfred Hitchcock, sino la película estrenada en 2022, un thriller sobre dos amigas atrapadas en una torre de telecomunicaciones a 700 metros de altura. Aquel film, cuyo título original es Fall, se convirtió en un fenómeno viral tras su llegada a Netflix, y ese éxito fue el puntapié para esta segunda parte.

La trama arranca con un montaje sobre la propagación en redes del video de la muerte de Shiloh (Virginia Gardner), la protagonista de la primera entrega. En ese pasaje aparecen cameos de influencers que los algoritmos suelen imponer en los feeds, una señal del público al que apunta la película: aquel que los reconoce al instante y que probablemente no tenga idea de quiénes fueron James Stewart o Kim Novak.

La nueva protagonista es Jax (Harriet Slater), hermana menor de Shiloh, que transita el duelo por su muerte. La viralización de las hazañas temerarias de su hermana y su trágico final provocan la aparición de Luce (Arsema Thomas), quien se presenta como una antigua amiga de Shiloh y le propone un particular tributo. Jax se convence de que la mejor forma de honrar la memoria de su hermana es continuar con los desafíos extremos que provocaron su muerte. Así, junto a Luce, se dispone a trepar las peligrosas escalinatas del ficticio monte Kwan, en Tailandia. La construcción colapsa en plena escalada y, otra vez, dos mujeres quedan atrapadas a miles de metros del suelo.

El guion no hace el mínimo esfuerzo en encontrar razones plausibles para las acciones de sus personajes porque el foco está puesto en crear un conjunto de escenas de tensión que hagan transpirar las manos del espectador, sin importar demasiado cómo se llega a esas situaciones. Ahí aparece la otra deuda de la película con la cultura online: esas secuencias, en efecto vertiginosas, remiten temática y estéticamente, con sus insistentes planos subjetivos, a los clips virales que registran actos extremos como colgarse de una cornisa.

Los hermanos Spierig, responsables de Predestinación, son realizadores competentes de acción. Sin embargo, en este film su techo estético queda reducido a parecerse a un video de TikTok. Aunque hay momentos de genuina tensión, la película tiene tanto para ofrecer como el doomscrolling por cuentas de adictos a la adrenalina que arriesgan la vida por un seguidor más, una razón tan sólida para semejante apuesta como la que esgrimen los personajes.

Por qué importa

La película muestra cómo el éxito viral en streaming se convirtió en la principal usina de secuelas del cine actual, incluso cuando la historia original cerraba con la muerte de su protagonista. Es un caso testigo de cómo los algoritmos y las redes definen qué historias se siguen contando.

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