San Telmo: compró una casa sin entrar y halló casi cinco siglos de historia porteña
Jorge Eckstein adquirió en 1985 una propiedad abandonada en Defensa 755 y la convirtió en El Zanjón de Granados, uno de los museos de arqueología urbana más importantes de Buenos Aires.

En diciembre de 1985, el químico Jorge Eckstein compró una casa abandonada en Defensa 755, en San Telmo, sin haber entrado nunca. Las puertas estaban selladas, el edificio se caía a pedazos y el precio fue similar al de dos autos de gama media. Debajo de esos escombros había casi cinco siglos de historia porteña.
Más de 40 años después, y lejos del proyecto inicial que podía ser un restaurante o una galería con locales comerciales, esa casa es El Zanjón de Granados, uno de los sitios de arqueología urbana más importantes de la Ciudad. El fin de semana pasado fue una de las visitas obligadas de la 13ª edición de Open House Buenos Aires y las inscripciones se agotaron en pocos minutos.
La historia empieza mucho antes que la casa, casi con el nacimiento de la Ciudad. "El punto de partida, y por eso hablamos de cinco siglos, es la fundación de Buenos Aires. La primera, la de Pedro de Mendoza, presenta muchos interrogantes y se sabe muy poco de ella, ya que fue una fundación trunca", cuenta Lucía Galluzzo, coordinadora del área de visitas del museo. Una de las teorías sostiene que Mendoza se instaló a orillas del arroyo Zanjón de Granados.
Ese arroyo, que oficialmente se llamaba Tercero del Sur, fue rebautizado por los porteños del siglo XIX como Zanjón de Granados. Su cauce pasaba por el fondo del terreno y con el tiempo quedó bajo tierra, convertido en los túneles que hoy recorren los visitantes. Caminar por ahí, según Galluzzo, es atravesar un lugar ligado a la Ciudad desde sus inicios.
A fines del siglo XVIII llegó desde Santiago de Compostela Marcos Miguens, el primero de la familia en instalarse en Buenos Aires. Compró el terreno sobre la actual calle Defensa, entre Independencia y Chile, y fueron sus nietos quienes entubaron el tramo del arroyo que corría al fondo del lote y levantaron la casa. "Se estima que fue alrededor de 1830, aunque son estimaciones ya que no hay ningún documento que indique el año exacto de construcción", explica Galluzzo.
Terratenientes con campos en Magdalena, Pila y Chascomús, los Miguens habían hecho su fortuna con la ganadería y el comercio de cueros. "Si en el siglo XIX tuviéramos que hacer un ranking de familias adineradas, tranquilamente los Miguens entraban en el top 10", suelta Galluzzo. La propiedad lo confirma: una casa chorizo con tres patios, dos pisos y torre mirador. "En aquella época, tener una casa de triple altura era como tener hoy un rascacielos", grafica.
Hacia 1860-1870, cuando los Miguens dejaron la casa, Buenos Aires cambiaba su fisonomía. Las epidemias de cólera y fiebre amarilla coincidieron con la llegada masiva de inmigrantes europeos de clase trabajadora, que se instalaron en barrios como San Telmo, Barracas y La Boca. Las familias adineradas se mudaron hacia el norte, a Recoleta, Retiro y Palermo.
La casa dejó de ser una vivienda unifamiliar y se subdividió en múltiples habitaciones. Funcionó como conventillo durante casi un siglo, hasta 1975. Algunos de los que vivieron allí en la última etapa todavía se acercan al museo, a veces guiados apenas por recuerdos de su primera infancia. "Cada vez que eso pasa es una alegría inmensa, porque es recuperar una parte de nuestro pasado", dice Galluzzo.
Para encontrarlos, la guía revela que recurrieron a Facebook. "Hay muchos grupos de vecinos de San Telmo, y escribí varias veces para ver si encontraba a alguien que hubiera vivido ahí. La investigación casera dio sus frutos", cuenta, y añade que varias entrevistas a esos ex inquilinos están en el canal de YouTube del museo.
Después del desalojo, la casa quedó abandonada durante diez años, hasta que llegó Eckstein, a quien en el Zanjón todos llaman don Jorge. Era una buena compra, bien ubicada y barata. "Don Jorge siempre dice que en ese primer ingreso sintió que estaba todo hecho. Y él siempre aclara que no se refiere a lo material. Sintió que ahí había una historia que ya estaba, que solo había que descubrirla", relata.
Lo inesperado apareció durante una prueba de suelos. Detectaron un problema debajo de la casa que resultó ser una red de túneles del siglo XIX por donde había corrido el arroyo. A partir de ahí, Eckstein y su familia dedicaron unos 25 años a investigar y restaurar la propiedad. Mientras los arqueólogos rescataban unas 12.000 piezas entre la casa y los túneles, él recorría archivos para armar el rompecabezas documental, con más de 400 libros, censos, planos, pleitos y documentos del Cabildo. En 2009, el conjunto recibió una mención especial del Premio Internacional Gubbio de restauración.
"Cuando don Jorge descubre los túneles, la ley de patrimonio protegía únicamente las fachadas y unos metros hacia adentro, pero de ningún modo el edificio completo ni el hallazgo subterráneo. Podría haber hecho ahí un estacionamiento. Yo en la visita siempre digo un McDonald's, para que se entienda bien. Y sin embargo decidió hacer un museo", refuerza Galluzzo.
Esa decisión explica su lugar en el catálogo de Open House, el festival de arquitectura y urbanismo que en esta edición abrió las puertas de más de 150 edificios al público. "Para nosotros fue muy importante que estuviera el Zanjón, ya que representa la obra de recuperación arqueológica más importante de la Ciudad. Es muy interesante ver la transformación de ese espacio", señala la arquitecta Nicole Kerschen, de Open House.
Hoy, a los 87 años, Eckstein sigue yendo a trabajar todos los días. "Piensa permanentemente cómo mejorar y agrandar el museo, cómo llegar a más personas y qué más podemos contar", refuerza Galluzzo.
Por qué importa
El Zanjón de Granados es la obra de recuperación arqueológica más importante de Buenos Aires y conserva piezas y documentos que reconstruyen los orígenes de la Ciudad. Su apertura en Open House mostró el interés del público por el patrimonio urbano.
Qué sigue
El museo sigue abierto a visitas guiadas y su equipo continúa investigando la historia de la propiedad. Eckstein, a los 87 años, trabaja a diario en nuevas formas de ampliar el recorrido y llegar a más público.
¿Te gustó esta nota?
Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.
Relacionadas
Más de #san telmo →
La Ciudad recupera un predio usurpado en Villa Urquiza y construye un parque para 50.000 vecinos

Casaclub inauguró una nueva sede en Villa Ortúzar por la alta demanda de salud mental
Se veían pasar en una feria de Munro y 20 años después una casualidad los reunió

Una jueza declaró inconstitucional la ley penal juvenil y la Cámara la apartó del caso

Mónica Lordi, primera candidata a presidenta en 146 años de historia de GEBA

Colegiales: transforman un galpón ferroviario en un centro de salud con 274 metros
Más en Historia
Más leídas
7 días- 1
Luis Ventura confirmó el alta médica de su hijo Antonio tras cinco días internado
Espectáculos
- 2
Andy Carroll reveló quién lo agredió sexualmente: el bailarín Kevin Adams
Sucesos
- 3
Gaby Sabatini deslumbró en la Paris Fashion Week con un look de Lacoste
Belleza y Moda
- 4
Quién es Sebastián Favre, el vecino de Nordelta investigado por disparar contra carpinchos
Bienestar Animal
- 5
Triciclo eléctrico chino con aire acondicionado: cuánto costaría si llega a Brasil
Autos







