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Absolute Batman reinventa a los villanos de Gotham con horror corporal

Scott Snyder y Nick Dragotta convierten a Joker, Killer Croc, Bane, Riddler y Pingüino en víctimas de un sistema antes que en monstruos.

Redacción••4 min de lectura
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Absolute Batman transforma a los enemigos de Bruce Wayne en auténticas pesadillas

El Universo Absolute de DC partió de una premisa simple de enunciar y compleja de ejecutar: desarmar a los héroes más reconocibles de la editorial y reconstruirlos en un mundo más hostil. Absolute Batman es el ejemplo más radical de esa idea. Scott Snyder y Nick Dragotta no se limitaron a quitarle a Bruce Wayne la fortuna o la Mansión Wayne: transformaron Gotham en un lugar donde los enemigos clásicos dejaron de ser criminales excéntricos para convertirse en manifestaciones de horror corporal.

La diferencia central es que este Batman proviene de una familia trabajadora de Crime Alley y creció cerca de la gente que intenta proteger. Varios de los nombres que en la continuidad tradicional integran su galería de villanos fueron, en esta realidad, jóvenes que compartieron barrio y experiencias con Bruce. Killer Croc, Pingüino, Riddler o Two-Face no estaban destinados a convertirse en monstruos. En buena medida, los hicieron monstruos, y detrás de esa transformación aparece Jack Grimm, el Joker de este universo.

Ahí reside una de las ideas más perturbadoras de la colección: el terror no surge solo de cómo quedaron esos personajes, sino de comprender quién tenía el poder para hacerles eso.

El Joker de Absolute Batman no necesita una sonrisa para controlar Gotham

Jack Grimm invierte la relación clásica entre Batman y Joker. Bruce Wayne ya no es el multimillonario que usa sus recursos para combatir el crimen mientras su enemigo opera desde los márgenes: aquí Joker concentra una cantidad casi ilimitada de dinero, influencia y poder, al punto de encaminarse a ser el primer trillonario de este universo.

Ese cambio económico no funciona como curiosidad alternativa. Snyder usa la riqueza del Joker para explicar cómo alguien puede moldear la ciudad a su alrededor, controlar instituciones y convertir a personas vulnerables en herramientas de sus propios intereses.

Lo terrible es que varios de los futuros enemigos de Batman provienen del mismo entorno que Bruce. Algunos cometieron delitos menores para sobrevivir, pero no aparecen inicialmente como los grandes monstruos de Gotham. Esa transformación llega después, cuando experimentos, abusos y violencia institucional alteran sus cuerpos y terminan afectando también a sus mentes.

Por eso el horror corporal de Absolute Batman funciona mejor cuando se entiende que detrás de cada diseño grotesco hay una persona que, en otras circunstancias, quizá nunca habría terminado allí.

Killer Croc se convierte en víctima antes que en monstruo

Waylon Jones representa bien esa diferencia. Antes de convertirse en el Killer Croc del Universo Absolute era luchador de MMA y dueño de un gimnasio en Gotham, hasta que terminó capturado y sometido a experimentos en Ark M, una instalación patrocinada por el gobierno y controlada por Joker.

Waylon había sido vigilado de forma ilegal por la versión de Mr. Freeze de este universo y terminó transformado en una criatura mucho más reptiliana que humana. Eso cambia la lectura tradicional del personaje: Croc siempre tuvo elementos trágicos, pero aquí su monstruosidad no aparece como algo inevitable ligado a su nacimiento. Es el resultado de un sistema que tenía recursos para protegerlo y terminó usándolo como material experimental.

El aspecto monstruoso deja de ser solo una herramienta visual para intimidar al lector. Cada escama recuerda lo que alguien decidió hacerle.

El Pingüino y Riddler parecen sobrevivientes de una película de terror

La reinvención de Oswalt Cobblepot sigue una lógica parecida. Su cuerpo queda destrozado hasta alcanzar un nivel de deformación que lo obliga a adaptarse a limitaciones nuevas. Las imágenes del Pingüino recuperándose en el hospital en Absolute Batman #12 son uno de los ejemplos más explícitos del interés de la colección por el body horror: cicatrices, puntos, tubos médicos y un cuerpo hinchado transmiten mucho más que una actualización estética.

Lo incómodo de ese diseño es que resulta fácil imaginar la misma situación aplicada a cualquier persona. Oswalt no parece haber nacido para convertirse en el Pingüino que conocemos: vemos a alguien intentando reconstruir su existencia después de que otros decidieron qué iba a pasar con su cuerpo.

Edward Nygma lleva esa idea más lejos hacia la ciencia ficción. Tras sufrir una grave lesión cerebral, Riddler intenta sobrevivir fusionándose con tecnología. Su cerebro expuesto, las conexiones mediante tubos con computadoras y sus heridas lo convierten en algo propio de una película de terror tecnológico.

La reinvención opera también como comentario sobre la dependencia de la tecnología. Nygma necesita conectarse a las máquinas para seguir existiendo, hasta el punto de que cuesta determinar cuánto queda del hombre separado del sistema que lo mantiene funcionando.

Absolute Bane parece construido para sufrir

El caso de Bane profundiza esa línea. En el Universo Absolute, el personaje aparece atravesado por el sufrimiento físico desde su origen, con un diseño que subraya la violencia ejercida sobre su cuerpo antes que su fuerza descomunal. La colección sostiene así un mismo principio: los villanos de Gotham no nacieron monstruos, los convirtieron en eso.

Por qué importa

La colección reordena el origen de los villanos de Gotham: ya no son criminales excéntricos sino el resultado de abusos institucionales. Eso cambia el corazón moral de Batman, que ahora enfrenta a víctimas convertidas en monstruos.

Qué sigue

Resta ver cómo Absolute Batman #12 y los números siguientes desarrollan el vínculo de Bruce con esos antiguos vecinos y hasta dónde lleva Snyder la lógica del horror corporal en los próximos villanos.

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