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Akira Toriyama se plagió a sí mismo en Dragon Ball: el trono de Piccolo que reapareció en Namek

El mangaka reconoció en el Daizenshu 4 que copió el asiento de Piccolo Daimaoh para el Gran Anciano de Namek porque creía que nadie lo notaría.

Redacción••2 min de lectura
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Akira Toriyama se plagió a sí mismo en Dragon Ball: el trono de Piccolo que reapareció en Namek

El creador de Dragon Ball, Akira Toriyama, admitió que se auto-plagió al dibujar el trono del Gran Anciano de Namek, una silla casi idéntica a la que usaba Piccolo Daimaoh en su primera aparición. Lo reveló en el Daizenshu 4, una guía oficial de la obra, donde explicó que reutilizó el diseño porque estaba convencido de que los lectores no lo recordarían.

La confesión del mangaka, fallecido en marzo de 2024, expone cómo improvisó buena parte del universo de la serie sin un plan previo. Cuando la trama llegó a Namek, decidió reciclar el asiento del villano original y darle un aire similar a las naves y edificios del planeta, un detalle que pasó desapercibido durante años.

En el mismo texto, Toriyama sostuvo que no había pensado en los Saiyans al comienzo de la historia. "¡Ni siquiera había pensado en los Saiyans! Cuando le puse cola a Goku o cuando hice que se transformara en un mono gigante, no se me había ocurrido que podía ser extraterrestre", aseguró. Esa falta de previsión lo obligó a coser el relato sobre la marcha.

El autor explicó que la coherencia del mundo llegó después, a fuerza de retoques. "Tampoco en el caso de Piccolo, que apareció al principio como la contraparte de Kami Sama. Intenté dar coherencia al asunto posteriormente. Por ejemplo, el Gran Anciano de Namek se sienta en una silla muy parecida a la que utiliza Piccolo Daimaoh cuando aparece por primera vez. Es casi igual excepto por la calavera", detalló.

La reutilización del trono no fue un descuido aislado, sino una decisión deliberada. "Pensé que cuando la acción llegara a Namek nadie se acordaría de Piccolo Daimaoh, así que ¿por qué no utilizar la misma silla? Rediseñé la que había dibujado para Piccolo Daimaoh y les di a los edificios y naves espaciales de Namek un aire similar", remarcó. Para el mangaka, el manga juvenil descuidaba los ambientes extraterrestres y con Namek quiso hacer un esfuerzo mayor.

El dato se suma a otros reconocimientos del autor sobre su método de trabajo, marcado por la improvisación y los ajustes tardíos. La saga de Namek es hoy uno de los arcos más recordados de Dragon Ball, y ese trono compartido quedó como una curiosidad que los fanáticos descubrieron recién con los años, tal como Toriyama había apostado.

Por qué importa

La confesión muestra que uno de los mangas más influyentes de la historia se construyó sobre la marcha, con retoques y auto-plagios que hoy son material de culto para los fanáticos de Dragon Ball en todo el mundo.

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