Gastronomía

All-day en Buenos Aires: cinco cafés donde se puede desayunar a las 12 o almorzar a las 16

Piccolina, Malvón, Docena, Barragán y La Ventana de Anafe ampliaron su oferta para servir cocina casera, pastelería artesanal y café de especialidad sin restricciones horarias.

Redacción••4 min de lectura
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All-day en Buenos Aires: cinco cafés donde se puede desayunar a las 12 o almorzar a las 16

Un concepto que creció en los últimos años en Buenos Aires y que cada vez convoca a más público: salado y dulce, desde medialunas caseras hasta burritos bien rellenos, sin restricciones de horario. Se trata del all-day, una modalidad que combina cocina casera, pastelería artesanal y café de especialidad a lo largo de toda la jornada. Cinco locales porteños adoptaron esa lógica y ampliaron su servicio para que el cliente elija qué comer cuando quiera.

La propuesta rompe con los horarios fijos del desayuno, el almuerzo y la merienda. En Piccolina, en Palermo, la creadora Julia Delco explicó: "Abrimos como un café de especialidad y luego decidimos extender la oferta. No somos un restaurante pero queremos que de 8 a 20 puedas desayunar, almorzar y merendar". El local funciona con una estética que fusiona lo retro y lo moderno y una distribución de 70% cocina y 30% salón.

Las medialunas de manteca son el producto estrella de Piccolina, junto con el chipa rebozado con harina y copos de maíz, la danesa con pastelera casera y dulce de leche y el fosforito relleno de jamón, queso y pickles. "Tener un all-day nos desafía a renovar la propuesta, a jugar con la estacionalidad y a mostrar cuán versátiles podemos ser", sostuvo Delco. Sus huevos revueltos con palta y sus sándwiches, como el César con pollo asado y aderezo casero, completan el menú. Está en Fray Justo María de Oro 2148.

En Malvón, ícono de Villa Crespo con 17 años en el barrio, el concepto también se afianzó. "En los primeros años teníamos momentos bien marcados entre la mañana y el atardecer. La gente todavía no estaba familiarizada con el concepto de all-day. Esto fue mutando con el tiempo", contó su creador, Darío Muhafara. El mostrador exhibe laminados, budines, cookies y tortas artesanales, además de platos que salen durante toda la jornada.

Entre los favoritos de Malvón aparecen los huevos benedictinos con english muffins de la casa, huevos poché, lomito y salsa holandesa casera, los tostones de pan de masa madre con palta o trucha curada, los fosforitos de brie con tomates confitados y las french toast de brioche con fruta fresca, miel y salsa inglesa. La cocina está parcialmente expuesta y el salón conserva el espíritu hogareño de una casona antigua. Queda en Serrano 789.

En Docena, Evelyn Strohl imaginó al principio un pequeño local de panadería y pastelería artesanal que fue creciendo hasta llegar al all-day. "Así llegamos al concepto, combinando el mostrador, que es el alma de Docena, con platos que salen directo de la cocina", relató. El salón amplio y luminoso está en Chacarita y su carta reúne laminados, facturas, tortas y cookies junto a granola casera con yogur natural, huevos turcos, grilled cheese, mbeju con trucha ahumada y sándwiches de pastrón, todo hecho en el lugar.

"El all-day te permite encontrar todo lo que puedas querer, en cualquier momento", afirmó Strohl. El brunch ya es un clásico del fin de semana, con comensales que combinan y comparten platos de distintas secciones del menú. Docena está en Guevara 356.

En Barragán, nacido como café de especialidad, la apuesta suma clásicos de cocina callejera mexicana, platos de brunch y pastelería artesanal. "No todos los cafés de especialidad tienen una propuesta fuerte de comidas y es ahí donde tenemos nuestro mayor diferencial", señalaron desde el local. Entre los favoritos aparecen la torta de jamón, el burrito de pollo, los tacos de alambre de res, los huevos revueltos en forma de flor y la torta vasca con ananá. Tiene sedes en Nicasio Oroño 1195 (Caballito), Cabrera 3697 (Palermo) y Superí 4301 (Saavedra).

En La Ventana de Anafe, la fundadora Micaela Najmanovich, junto a Nicolás Arcucci, describió el lugar como un café porteño con alma de diner norteamericano y sabores de Medio Oriente. "Queremos que puedas desayunar a las 12 o almorzar a las 16. Siempre servimos platos abundantes con alguna proteína y un buen café", dijo. La carta toma al huevo como base, con opciones revueltas y poché, y suma sándwiches en pan casero, burritos bien rellenos y bowls nutritivos. El breakfast burrito, según contaron, sale a las 9, a las 14 y a las 17.

El fenómeno all-day se apoya en una tendencia más amplia de la gastronomía porteña, que en los últimos años revalorizó los bares y cantinas de barrio y las propuestas de café de especialidad. Para los responsables de estos locales, la clave está en la versatilidad: una misma cocina que responde a un cliente apurado a media mañana y a otro que busca una comida ligera por la tarde.

Por qué importa

El all-day cambia la rutina de los porteños que trabajan o estudian fuera de horario y consolida un modelo de negocio gastronómico que ya no depende de los picos de desayuno, almuerzo y merienda. También presiona a los cafés de especialidad a sumar cocina propia.

Qué sigue

La consolidación del formato depende de la respuesta del público en los próximos meses y de si más locales de especialidad suman propuesta de comidas. El brunch de fin de semana aparece como el segmento con mayor crecimiento dentro de este modelo.

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