Estilo de Vida

Anna Decanini cumplió 105 años: hace sentadillas y toma café con cinco azúcares

La mujer, que vive en Connecticut, atribuye su longevidad a la alimentación natural, una rutina activa y su actitud ante la vida

Redacción2 min de lectura
Anna Decanini, de 105 años: hace sentadillas, evita la comida chatarra y toma un espresso con cinco azúcares cada noche

Anna Decanini celebró su 105º cumpleaños el 26 de junio en la residencia Brightview, en New Canaan, Connecticut. Durante el festejo, la mujer se puso de pie y realizó tres sentadillas consecutivas frente a su familia, una muestra de la agilidad que conserva a esa edad.

Decanini nunca practicó deportes organizados ni fue a un gimnasio. Sin embargo, mantuvo una rutina activa con paseos a caballo, caminatas vespertinas y bailes, según contó a CT Insider.

En su tiempo libre, lee dos novelas por semana y resuelve juegos de palabras en italiano. También mira programas de televisión y teje. La mujer viste siempre ropa elegante.

Todas las noches prepara un café espresso con cinco cucharadas de azúcar, que acompaña con una porción de pastel. Su nieta Michelle Riley aseguró que el azúcar no representa un riesgo para su abuela. Además, bebe vino servido desde una jarra tradicional durante las comidas.

En materia de alimentación, Decanini aplica reglas estrictas. Rechaza la comida chatarra y no consume aperitivos entre las comidas del día. Exige platos preparados con ingredientes naturales, frescos y enteros, una preferencia que proviene del restaurante de cocina toscana que administró su padre en Italia.

La mujer sostuvo que en su juventud comió de forma saludable y abandonó el cigarrillo a tiempo. Atribuye su longevidad a esa alimentación y a su actitud positiva ante la vida.

Decanini nació en Nueva York en 1921 y se trasladó a la ciudad italiana de Lucca, en la Toscana, a los 11 años. Allí atravesó la Segunda Guerra Mundial y la ocupación nazi. Las tropas alemanas confiscaron el restaurante de su padre tras la ruptura de la alianza militar entre ambos países en 1943. Ante la búsqueda de reclutas por el ejército invasor, su familia ocultó a varios hombres en el ático, detrás de muebles y en cubas grandes.

Su dominio del inglés le facilitó la comunicación con las tropas estadounidenses cuando estas asumieron el control de la zona. En la década de los 50, regresó a Nueva York junto a su esposo Raffaello, un ingeniero convocado para la obra del puente Verrazzano-Narrows.

La centenaria enfrentó la pérdida prematura de su madre y el fallecimiento de su pareja en 2012. Desde 2019 reside en el complejo Brightview, cerca de sus hijos y nietos.

Por qué importa

El caso de Decanini muestra que la longevidad combina hábitos sostenidos en el tiempo, como la alimentación natural y la actividad física cotidiana, más que rutinas extremas. A los 105 años conserva autonomía física y cognitiva.

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