Cultura

Anne Carson: la poeta canadiense que ganó el Nobel y se resiste a todo encasillamiento

Su obra cruza Safo, Keats, Woolf y el cine, y funda países de fronteras abiertas donde el ensayo convive con la ópera y el poema con el guion.

Redacción••3 min de lectura
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Anne Carson: la poeta canadiense que ganó el Nobel y se resiste a todo encasillamiento

Anne Carson, la poeta canadiense que acaba de ganar el Nobel de Literatura 2026, construyó una obra que se resiste a cualquier clasificación. Sus libros cruzan la poesía con el ensayo, el guion cinematográfico con el libreto de ópera y la traducción con la autobiografía. Nacida en Toronto, se doctoró en Lenguas y Literaturas Clásicas con una tesis sobre Safo, y desde entonces convirtió esa formación en una máquina de intervenir textos ajenos.

La crítica francesa Marthe Robert escribió que lo moderno no es una cuestión de edad, y que lo nuevo envejece rápido si no explicita qué lo fuerza a romper con la tradición. La obra de Carson prueba ese postulado: cada libro suyo es un palimpsesto donde resuena una multitud de voces que, juntas, producen una singularidad inconfundible.

El verso "Haz una glosa con eso", que aparece en su "ensayo ficcional en 29 tangos" La belleza del marido, resume bien su método. En materia de arte, la desobediencia más extrema esconde siempre un tributo a la filiación. Carson lo sabe y lo explota: sus lecturas no se limitan al mundo grecolatino. Su obra dialoga con John Keats, las hermanas Brontë, Virginia Woolf, Marcel Proust, Simone Weil y la Kabbalah, y también con yuxtaposiciones desopilantes entre Zenón y Chris Marker, Ovidio y Hitchcock, Montaigne y Virgilio, o Kant y Monica Vitti.

Esa estrategia de ampliar los círculos de resonancia de lo escrito funciona como dique contra cualquier intento de encasillamiento. Sus libros no se sienten cómodos en ningún lugar: fuerzan sus materiales, esquivan la rigidez de los géneros y eligen genealogías heterodoxas. De ahí también los usos flexibles de la puntuación, la rareza de las construcciones sintácticas, las formas astilladas del lirismo y las apuestas por lo misceláneo. El resultado privilegia formas intuitivas movedizas por sobre el raciocinio y la lógica.

El poeta Mario Montalbetti sintetizó la operación en tres versos: "Si p entonces q / Esa es la teoría del poema de A. Carson / pero solo si p es falso". La propia Carson lo declaró en el epígrafe de Decreación: "Amo esta suerte de andar poético, a saltos y a brincos". La declaración es clara y la ejecución también.

Sus libros, cada vez más, fundan países de fronteras abiertas. Un libreto de ópera puede convivir con un ensayo en verso, o un guion cinematográfico con largas rapsodias hipnóticas. Lo único que cuenta es abrir una cadena de sueños, un reguero de "estrofas, sexos, seducciones". La noticia del Nobel reavivó el interés por una autora cuya relación con Buenos Aires es clave en su obra.

El crítico George Steiner aseguró que los poemas nuevos no son más que viejos poemas momentáneamente olvidados. La frase sugiere, contra el apuro de las modas, al menos tres cosas: que la página en blanco no existe, que la escritura se alimenta del eterno retorno de lo antiguo y que la calidad literaria suele coincidir con la profundidad de campo de sus referencias. También recuerda que la literatura es el único lugar donde podemos no ser contemporáneos sino de la humanidad, y situarnos en silencio frente a la totalidad del ser.

Por qué importa

El Nobel consagra a una autora que rompió los límites entre géneros y cuya influencia ya atraviesa la poesía contemporánea. Su obra demuestra que la desobediencia formal puede ser, a la vez, un tributo a la tradición.

Qué sigue

Tras el anuncio, se espera una nueva ola de traducciones y reediciones de sus libros en español, además de la ceremonia de entrega del Nobel en diciembre.

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