Política

Berensztein: el Gobierno apuesta a la foto de París frente a un año electoral incierto

El analista cuestiona si una delegación de gobernadores y un cóctel en la capital francesa pueden compensar la falta de consensos económicos de fondo.

Redacción••3 min de lectura
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El Gobierno se autolimita frente al desafío electoral

El Gobierno apuesta a mostrar "gobernabilidad" con una nutrida delegación de gobernadores flexibles en París, en el marco de las jornadas de promoción de inversiones en la capital francesa. El analista político Sergio Berensztein cuestiona si esa puesta en escena alcanza para convencer a los actores económicos hiperinformados que participan del evento, o si solo se trata de una foto de ocasión sin coordinación efectiva entre el Poder Ejecutivo Nacional y los referentes provinciales.

La comparación con la experiencia de marzo pasado en Nueva York es inevitable. Bajo el mismo paraguas marketinero, el Gobierno intentó dar una imagen similar, con un impacto real entre neutro y negativo, según el análisis. A eso se sumó la paralización de la gestión por más de un trimestre a causa del affaire Adorni, que continúa y podría generar más dolores de cabeza justo cuando, el año próximo, se calienten los motores de la competencia electoral.

Berensztein recuerda que la firma del Pacto de Mayo y la comisión ad hoc con representantes de distintos actores políticos y sociales, incluidos los gobernadores, tuvo un resultado marginal. "¿Por qué esta vez sería diferente?", se pregunta.

El analista sostiene que la gobernabilidad democrática en la Argentina se ve más firme que nunca. No existen actores políticos ni burocráticos con capacidad de amenazar, condicionar o interrumpir el orden constitucional, como sí ocurrió en el pasado con las Fuerzas Armadas. El país superó crisis agudas, como la hiperinflación de 1989/1990, la caída de la convertibilidad y el conflicto con el campo, sin sufrir embates golpistas.

Sin embargo, el problema central es otro: la falta de un consenso básico entre las principales fuerzas políticas y sociales respecto de la política económica, sus objetivos y sus instrumentos. ¿Quiere la política argentina una economía estable, con un dígito bajo de inflación? ¿Existe coincidencia a favor de una economía abierta y competitiva, con presión fiscal moderada y tipo de cambio competitivo? ¿O hay un sesgo hacia una moneda doméstica sobrevaluada?

Javier Milei afirmó en su participación virtual en el Coloquio de IDEA que el 70% está de acuerdo con su modelo. Para Berensztein, si así fuera, no se explica por qué no se plasma en un acuerdo formal. Esa ausencia de consensos fundamentales explica la lógica pendular que distingue el desarrollo económico y político argentino, con costos sociales que muestran un deterioro persistente desde hace décadas.

El texto advierte que sería un grave problema si en el Gobierno alguien supone que una delegación oficial, una foto de ocasión o algún apoyo parlamentario de gobernadores pragmáticos y sedientos de recursos puede sustituir la falta de credibilidad que genera el país. La historia zigzagueante condena a la Argentina a sobrellevar una reputación muy mala.

Berensztein también cita el paso de Milei por Nueva York para la Asamblea General de la ONU, que no habría arrojado una cosecha positiva. Un inversor con 40 años de experiencia en los mercados le confió que nunca vio a un presidente que se negara a gastar más con su reelección en juego. La etapa en la que los mercados le daban crédito a Milei por la corrección fiscal es historia, según ese diagnóstico.

Ahora la preocupación pasa por las reformas no hechas, la caída de la actividad económica, el impacto electoral y la capacidad de hacer frente a las obligaciones de deuda ante la demanda de dólares. El Gobierno no impulsó las reformas estructurales más importantes, comenzando por la previsional y la tributaria, e incluyendo la monetaria, la financiera y la del régimen de coparticipación, según reconoció el propio Milei, que las promete para un segundo mandato.

El panorama fiscal y externo luce relativamente sólido, pero tanto en el debate público como entre los actores del mercado todo ocurre como si esos logros fueran secundarios. La "dominancia fiscal" pierde centralidad frente a la capacidad de responder a una nueva corrida cambiaria, sobre todo por la incertidumbre que rodea a los comicios de 2027 y el riesgo de reversión populista.

Por qué importa

La nota pone en duda que una puesta en escena internacional alcance para compensar la falta de reformas estructurales y de credibilidad. El clima electoral de 2027 y la demanda de dólares son los ejes que pueden definir la estabilidad económica.

Qué sigue

Habrá que seguir el impacto real de la gira en París, la evolución de la demanda de dólares y la capacidad del Gobierno de avanzar con las reformas pendientes antes de que se caliente el calendario electoral.

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