Filosofía

Bestiario filosófico: Ivana Costa enseña a pensar la filosofía a través de los animales

La doctora en Filosofía por la UBA recorre arañas, delfines, erizos y búhos para mostrar cómo los clásicos usaron a los animales para argumentar.

Redacción••2 min de lectura
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Bestiario filosófico: Ivana Costa enseña a pensar la filosofía a través de los animales

La filósofa Ivana Costa, doctora en Filosofía por la UBA, publicó Bestiario filosófico, un libro que propone entrar al pensamiento occidental a través de los animales que aparecen en los textos clásicos. Editado por Mardulce, tiene 384 páginas y se vende a $ 32.000. La propuesta: explorar cuevas, madrigueras y nidos en lugar de manuales y cronologías.

El volumen rescata alusiones a animales presentes en obras centrales de la historia de la filosofía. Cada capítulo contextualiza los textos y los autores citados, de modo que el lector no necesita conocerlos de antemano para seguir el argumento. Además, la autora pone en tensión las apariciones del mismo animal en tradiciones distintas.

Un caso es la araña. Tras analizar un texto sobre Heráclito, Costa afirma que “con la imagen arácnida, Heráclito expresa un rasgo básico en la relación entre alma y cuerpo: la psyché –el alma– es capaz de moverse a sí misma y de dirigir sus movimientos de manera inteligente, con reacción inmediata y actuar así sobre lo que afecta al cuerpo”.

En los textos de Nietzsche, en cambio, las arañas, su tela y su ponzoña quedan asociadas a quienes debilitan la fuerza vital: los transmundanos, los sacerdotes o filósofos como Kant, a quien el alemán califica como “¡Esa fatalidad de araña, considerada como el gran filósofo alemán!”. El capítulo cierra con una cita de un biógrafo de Spinoza: “cuando tenía ganas de divertirse un rato Spinoza juntaba arañas y las hacía pelear entre ellas, o tiraba algunas moscas en la telaraña y se divertía con esas batallas que, a veces, lo hacían reír a carcajadas”.

Por las páginas desfilan animales sorprendentes, como delfines, erizos, faisanes o rinocerontes, y otros más previsibles, como el gallo socrático, los perros cínicos, la tortuga de Aquiles o el lobo de Hobbes. Incluso en esos casos la autora introduce elementos novedosos o arma contrapuntos atractivos.

El búho de Minerva hegeliano, que “sólo alza su vuelo en el ocaso”, queda enfrentado a la calandria de Arturo Andrés Roig, que se hace presente con su canto desde el amanecer. El gesto condensa el método del libro: tomar una imagen consagrada y buscarle una réplica que la desplace.

Bestiario filosófico se ofrece como un volumen para tener a mano. Puede abrirse al azar para disfrutar de alguna historia o funcionar como puerta de entrada a los textos y autores citados. La filosofía, sugiere Costa, también se aprende siguiendo el rastro de un animal.

Por qué importa

Propone una puerta de entrada poco convencional a la filosofía, pensada para lectores sin formación previa. Para el mercado editorial local, confirma el interés sostenido por el ensayo argentino de divulgación.

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