Filosofía

Schopenhauer y su frase sobre el tiempo: pasar las horas o usarlas

El filósofo alemán distinguió entre evadir el tedio y cultivar la riqueza interior, una idea que sigue interpelando a la vida cotidiana.

Redacción••2 min de lectura
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Schopenhauer y su frase sobre el tiempo: pasar las horas o usarlas

El filósofo alemán Arthur Schopenhauer, nacido en 1788, dejó una frase que ordena la relación de las personas con el paso de las horas: "El hombre común se preocupa por pasar el tiempo; el inteligente, por cómo usarlo". La máxima aparece en su obra Parerga y Paralipómena, publicada en 1851, y plantea una distinción entre la evasión del tedio y el desarrollo del intelecto.

Schopenhauer fue el principal exponente del pesimismo filosófico del siglo XIX y sostuvo que los seres humanos oscilan entre el dolor, que nace de los deseos insatisfechos, y el aburrimiento, que aparece cuando esos deseos se sacian. En ese marco, el tiempo se vuelve una carga para muchos.

El hombre común, sin inquietudes profundas, percibe las horas como un enemigo al que hay que aniquilar. Esa actitud lo empuja hacia la banalidad, el chisme, los juegos de azar o cualquier entretenimiento superficial que anestesie el pensamiento. El objetivo es evitar el encuentro con el propio vacío mental, una idea que dialoga con la diferencia entre pasar y usar el tiempo.

El autor de El mundo como voluntad y representación, texto publicado en 1818, propuso otra vía. El hombre inteligente no teme a la soledad ni al ocio, porque considera al tiempo una oportunidad para la creación y el aprendizaje. La capacidad intelectual le permite llenar sus horas con lectura, ciencia, arte o contemplación de la naturaleza.

Schopenhauer remarcó que la felicidad verdadera emana del interior del sujeto. Cuanto más rico es el espíritu, menos espacio queda para el tedio. Aprovechar el día no implica ocupación constante, sino una selección consciente de actividades que aporten valor real.

Su formación en las universidades de Gotinga y Berlín nutrió un pensamiento influenciado por Immanuel Kant. Se destacó por una prosa clara, poco común entre los filósofos de su época, lo que permitió que sus reflexiones sobre la muerte, la felicidad y la religión mantuvieran vigencia durante siglos.

La perspectiva schopenhaueriana invita a la introspección en un contexto que prioriza la productividad externa. La clave está en cuestionar si cada persona invierte sus horas en metas significativas o si solo busca mecanismos de evasión frente a la angustia existencial. El filósofo no promovió el trabajo frenético como sinónimo de éxito: para él, la calidad del tiempo depende del propósito que cada uno le otorga.

Leer, escuchar música o descansar con consciencia son formas válidas de construcción personal. La diferencia radica en la voluntad del sujeto: quien utiliza su inteligencia transforma el vacío en un espacio de crecimiento. Esta visión plantea un estilo de vida basado en la autonomía mental y el cultivo del propio ser frente a las demandas materiales del entorno, un eje que también aparece en la filosofía como escape a la exigencia de rendir.

Por qué importa

La idea invita a revisar cómo se ocupa la rutina: distingue entre distracciones que anestesian y actividades que construyen. Es una herramienta para pensar el uso del tiempo en tiempos de productividad constante.

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