Filosofía

Arthur Schopenhauer y la diferencia entre pasar el tiempo y usarlo

El filósofo alemán distinguió en Parerga y Paralipomena dos formas opuestas de vincularse con las horas, según la conciencia de cada elección.

Redacción••2 min de lectura
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Arthur Schopenhauer y la diferencia entre pasar el tiempo y usarlo

El filósofo alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860) dejó una frase que sigue interpelando a más de un siglo y medio de distancia: “El hombre común se preocupa por cómo pasar el tiempo; el hombre inteligente, por cómo usarlo”. La sentencia aparece en Parerga y Paralipomena, la obra que publicó en 1851 y donde reunió ensayos sobre la existencia y la conducta humana.

La distinción no apunta a cuántas horas ocupa cada persona, sino al vínculo que establece con ellas. Para Schopenhauer, llenar la agenda para evitar el aburrimiento y elegir con conciencia qué hacer con el tiempo son dos actitudes opuestas, aunque las dos ocupen la misma cantidad de minutos.

El planteo de Parerga y Paralipomena se apoya en una idea simple: el valor de una hora no depende de su duración, sino de la decisión previa que la precede. Una actividad puede consumir una jornada entera sin dejar nada, mientras que un rato breve puede volverse significativo si se destinó a algo relevante. Esa lógica atraviesa buena parte de la obra del pensador alemán, uno de los más influyentes del siglo XIX.

Por eso, la postura de Schopenhauer no sugiere que descansar o divertirse sea un desperdicio. Una tarde libre, un encuentro con amigos, leer un libro o no hacer nada también son formas de utilizar las horas de manera consciente, siempre que exista una elección previa. La clave no está en la actividad en sí, sino en el hecho de haberla elegido.

La reflexión cobra peso en un presente donde estar ocupado se asocia con la productividad y las agendas cargadas invitan a llenar cada minuto. La cantidad de actividades no equivale a un buen uso de las horas. Como recuerda la frase sobre el tiempo atribuida a Séneca y el tiempo, el problema no suele ser la escasez, sino el modo en que se administra lo que ya se tiene.

Schopenhauer no propone hacer más, sino establecer una relación más consciente con el tiempo y darle un sentido a lo que se elige hacer. La misma inquietud aparece en otras tradiciones: Benjamin Franklin y las tres cosas más difíciles de la vida también ubicó al tiempo entre los asuntos que menos se dominan.

La vigencia de la cita se explica por su sencillez. No hace falta una vida ordenada ni una agenda perfecta para aplicarla: alcanza con distinguir entre las horas que se dejan pasar y las que se deciden usar. Esa diferencia, según el filósofo alemán, separa dos maneras de estar en el mundo.

Por qué importa

La cita interpela a cualquiera que sienta que las horas se escapan entre obligaciones y pantallas. Propone una distinción simple pero incómoda: no se trata de hacer más, sino de elegir con conciencia qué se hace con el tiempo disponible.

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