Inmigración

Bianca Zero, la italiana que llegó a los 20 por Disney y ahora busca quedarse en Buenos Aires

Nació en Génova, actuó en la serie Once y se instaló este año para probar suerte como actriz: dice que Argentina es su segunda casa, pero la economía y la falta de trabajo estable amenazan su estadía

Redacción3 min de lectura
Bianca Zero, italiana en Buenos Aires: “Amo la energía argentina, donde siempre hay una ocasión para estar juntos; lamentablemente allá esto no se tiene”

Bianca Zero llegó a la Argentina por primera vez a los 20 años sin haberlo planeado. Nació en Génova, donde era entrenadora personal y jugaba al fútbol en un club, y aquel viaje para trabajar en una producción de Disney se convirtió en una obsesión que la trajo de vuelta cada dos años. Ahora, con 28 y más de 49.000 seguidores en Instagram, se instaló en Buenos Aires para probar suerte como actriz.

Su primer contacto con el país fue a través de la serie juvenil Once, estrenada en 2019, donde interpretó a Delfina. El casting le llegó por un camino inesperado: el entrenador de la selección sub-19 femenina de Italia la recordaba por haberla visto jugar al fútbol y actuar en un corto cuando era chica.

“Estaba en el sillón mirando televisión y me llegó un mensaje de los dirigentes de mi club avisándome que me buscaban de Disney. No lo podía creer hasta que me llamaron y era verdad”, contó Zero. Hizo la prueba en español sin hablar una palabra del idioma y, según aseguró, en un mes ya manejaba más que lo básico. Hoy su tono es el de una porteña más, con la “sh” bien marcada y algo de lunfardo.

A principios de 2026 tomó la decisión de mudarse: abandonó su programa de radio en Italia y viajó en sentido contrario al de tantos argentinos que parten a Europa en busca de futuro. “No me sentía feliz allá. Sentía que había algo pendiente y necesitaba sacarme la duda con Argentina. Este país siempre me llamaba”, sostuvo. Y agregó: “Tengo 28 años, si no lo pruebo ahora, capaz no lo hago en 10 años”.

En Buenos Aires se presenta a castings y trabaja como modelo, con 11 años de estudio de actuación. Su pasatiempo preferido sigue siendo el fútbol: integra un equipo femenino donde entrena a diario. Pero la situación laboral es el punto débil de su plan. “Cuando vine, estaba segura de quedarme años, pero cambiaron las cosas. Tenía un proyecto audiovisual pendiente con el que iba a sacar la visa de trabajo, pero se congeló”, lamentó.

Zero advirtió que, si no consigue una fuente laboral fija, deberá marcharse en poco tiempo. “Tampoco vine para trabajar de moza o de cualquier otra cosa sabiendo que en Italia cobrás mucho más”, remarcó. Aun así, insiste en que Argentina es su segunda casa.

Sobre las dificultades de ser extranjera, señaló que la única traba real es la economía, “sobre todo para un italiano que viene de Europa”. “Pero después me siento muy cómoda acá. Amo a la gente y la energía que tiene Argentina, que lamentablemente allá no se tiene. Cuando estoy en Génova, extraño esa energía linda donde siempre hay una ocasión para estar juntos o hacer una fiesta”, afirmó.

Su rutina mezcla costumbres de los dos países. No toma mate, todavía no se acostumbró, y mantiene el café y la pasta de todos los días. Los horarios locales le resultan difíciles: en Italia el orden es estricto y después de las 20.30 le suena raro comer, pero acá aprendió a amoldarse.

Hacia el cierre de la charla, Zero reflexionó sobre lo que significa vivir lejos de casa: “Vivir afuera te hace sacar mucha fuerza y carácter. Cuando llegué el primero de mayo, quise hacerme conocer más y empecé a crear contenidos contando mi vida y la relación entre Italia y Argentina. Eso me dio una rutina y mucha fuerza para ir a tocar puertas sin vergüenza”.

Por qué importa

La historia refleja el fenómeno inverso a la emigración argentina hacia Europa: una italiana elige el país por su calidad humana, pero choca con la economía y la informalidad laboral. Muestra cómo la falta de visa de trabajo puede truncar proyectos personales.

Qué sigue

Zero espera destrabar el proyecto audiovisual que le permitiría obtener la visa de trabajo. Si no consigue un empleo estable en los próximos meses, deberá volver a Italia, según reconoció.

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