Inmigración

Bianca Zero, la exfutbolista italiana que se mudó a Buenos Aires para ser actriz

Llegó por un llamado de Disney para la serie Once, aprendió español en un mes y hoy enfrenta la incertidumbre migratoria mientras consolida su carrera.

Redacción••3 min de lectura
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Bianca Zero, la exfutbolista italiana que se mudó a Buenos Aires para ser actriz

Bianca Zero, una exfutbolista y modelo italiana de 28 años, se mudó a Buenos Aires para consolidar su carrera como actriz. La joven genovesa llegó tras un llamado inesperado de Disney para integrar el elenco de la serie juvenil Once, y desde entonces construyó un vínculo profundo con la cultura local: aprendió español en apenas un mes y hoy habla con tonada porteña.

Su instalación definitiva se concretó a principios de 2026, después de una crisis personal en Italia. Antes combinaba el entrenamiento físico con su carrera futbolística, y una audición a distancia le cambió el rumbo. Sin hablar una palabra de español, aceptó el desafío y se instaló en el país.

La decisión de quedarse surgió tras una crisis personal en su país de origen. “No me sentía feliz allá. Sentía que había algo pendiente y necesitaba sacarme la duda con Argentina. Este país siempre me llamaba”, explicó Zero en una entrevista. Y agregó: “Pasaron algunos episodios en Italia; lo tomé como señales y dije: tengo 28 años, si no lo pruebo ahora, capaz no lo hago en 10 años”.

Para la actriz, el lazo histórico entre ambos países facilitó la adaptación. “Argentina es un país que viene de la inmigración italiana, por lo que me siento como en familia”, sostuvo. “Cuando salgo a la noche a bailar y miro alrededor, si no escuchara hablar español, diría que estamos en Italia. Somos muy parecidos y hay muchos apellidos italianos”, detalló.

La realidad cotidiana presenta desafíos en el plano económico y laboral. Zero también se desempeña como modelo y futbolista en un equipo local, y atraviesa un periodo de incertidumbre sobre su permanencia en el país. “Cuando vine, estaba segura de quedarme años, pero cambiaron las cosas. Tenía un proyecto audiovisual pendiente con el que iba a sacar la visa de trabajo, pero se congeló”, admitió.

La frustración apareció con fuerza a mitad de año. “En julio quería quedarme sí o sí y me frustraba no saber cómo hacer, porque tampoco vine para trabajar de moza o de cualquier otra cosa sabiendo que en Italia cobrás mucho más”, contó. Aun así, rescata lo que encontró acá: “Amo la energía argentina, donde siempre hay una ocasión para estar juntos; lamentablemente, allá esto no se tiene”.

En su rutina mantiene hábitos italianos como el consumo diario de café y pasta, aunque todavía rechaza el mate. El ritmo porteño de las comidas también representó un ajuste tras años de una estructura rígida en Génova. Sobre ese contraste, la experiencia de otros migrantes que rearmaron su vida lejos de casa aparece como espejo: una docente argentina que se mudó a Italia atravesó un proceso inverso al de Zero.

A través de sus redes sociales, donde suma más de 50.000 seguidores, comparte sus vivencias y busca conectar con quienes atraviesan procesos migratorios similares. “Vivir afuera te hace sacar mucha fuerza y carácter”, afirmó. “Cuando llegué el primero de mayo, quise hacerme conocer más y empecé a crear contenidos contando mi vida y la relación entre Italia y Argentina. Eso me dio una rutina y mucha fuerza para ir a tocar puertas sin vergüenza”, concluyó.

Por qué importa

Su caso refleja los obstáculos migratorios y laborales que enfrentan los extranjeros que buscan instalarse en Argentina, más allá del vínculo cultural con el país.

Qué sigue

Zero espera destrabar el proyecto audiovisual que le permitiría obtener la visa de trabajo y definir su permanencia en el país.

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