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Buddy, la película de terror que revolucionó Sitges: un unicornio rosa psicópata mata niños

El debut en cine de Casper Kelly, creador del corto viral Too Many Cooks, mezcla la estética de Barrio Sésamo con gore y humor negro.

Redacción••2 min de lectura
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Buddy, la película de terror que revolucionó Sitges: un unicornio rosa psicópata mata niños

La película Buddy se convirtió en una de las propuestas más comentadas del Festival de Cine Fantástico de Sitges, en España, por su combinación extrema de estética infantil noventera y violencia gore. El film marca el debut en largometrajes para salas de cine del cineasta estadounidense Casper Kelly, nacido en Carolina del Norte en 1970, tras su paso por el Festival de Sundance, donde generó gran revuelo.

Kelly es conocido por el cortometraje Too Many Cooks, emitido sin aviso previo en Adult Swim. Aquella pieza comenzaba como la cabecera alegre de una sitcom familiar de los años 90 y derivaba en una espiral de personajes animados, tripulantes estilo Star Trek y un asesino que mataba a todos en poco más de diez minutos delirantes.

En Buddy, el realizador repite esa fórmula de perversión de la nostalgia. La película arranca como si fuera una serie de episodios infantiles al estilo de Barrio Sésamo, con niños cantando canciones y aprendiendo sobre la amistad, el perdón y el orden. La disonancia estalla cuando se descubre que Buddy es un psicópata que asesina a los niños de forma violentamente gore.

El contraste es el eje del film: el tono, la música, los colores y el formato remiten a la televisión dulce de los 90, pero en ese entorno amable se abre paso un salvajismo bañado en humor negro. La propuesta se apoya en el terror analógico y las creepypastas, en sintonía con el horror bizarro de Nick Antosca (Channel Zero) y con extremos como El delirante mundo de los Feebles, de Peter Jackson.

La película también juega con el concepto metatextual de la escritura de un programa infantil y la ruptura de la cuarta pared. Hay momentos en los que los propios niños reaccionan aterrorizados: "¿Pero qué está pasando aquí? ¡Vámonos de aquí, ese unicornio rosa nos va a matar a todos!", dicen en una de las escenas más celebradas.

A nivel de ritmo, el film debe sostener un concepto que puede volverse previsible durante 90 minutos. Por eso, a mitad de metraje introduce un giro narrativo para ampliar la historia, con la aparición de Cristin Milioti. Ese viraje puede no funcionar tan bien como el resto, pero le da a la propuesta una forma de película más completa.

El paso de Kelly por el formato de hora y media ya tenía antecedentes en Adult Swim, con una pieza navideña que simulaba una chimenea quemándose hasta revelar una sangrienta película slasher. Ese mismo mecanismo de engaño y ruptura es el que sostiene Buddy, una propuesta radical que se adapta al espíritu de Sitges.

Por qué importa

La película confirma el interés del público por el terror analógico y las creepypastas, un subgénero en crecimiento. Su paso por Sitges y Sundance anticipa una posible llegada a circuitos de streaming y cines especializados.

Qué sigue

Tras su paso por Sitges y Sundance, resta confirmar si Buddy consigue distribución internacional y una fecha de estreno en cines o plataformas fuera de España y Estados Unidos.

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