Cars cumple 20 años: las 3 películas de Rayo McQueen, de peor a mejor
La saga de Pixar celebra dos décadas con un ranking que repasa la evolución del protagonista y el legado de cada entrega.

La franquicia Cars celebra su 20º aniversario en 2026, consolidada como una de las sagas más populares y debatidas de Pixar. Rayo McQueen llegó a los cines en 2006 como un novato que creía que ganar era la única medida del éxito. Tres películas después, el personaje aprendió a perder, a construir una familia lejos del circuito y a entender que el legado de un campeón no termina cuando deja de ser el coche más rápido.
Disney y Pixar conmemoran la fecha con el regreso de la primera entrega a los cines y nuevas iniciativas alrededor de la saga. Es un momento ideal para revisar una trilogía que nunca siguió una línea recta: cada película pertenece casi a un género distinto, desde el drama deportivo y el viaje por la Ruta 66 hasta la comedia de espías internacional y la reflexión sobre el envejecimiento.
Este ranking valora la historia, el desarrollo de Rayo, la utilización de Radiador Springs, la emoción de las carreras y la capacidad de cada filme para ampliar el mundo sin olvidar aquello que hizo funcionar el original.
Cars 2 ocupa el último lugar. La secuela tomó una decisión tan valiente como problemática: desplazar a Rayo McQueen y convertir a Mate en el centro de una aventura de espionaje internacional. La Copa Mundial reúne al número 95 con corredores de varios países, pero la trama deportiva queda subordinada a conspiraciones, agentes secretos, armas y combustibles alternativos.
La película posee una energía visual indiscutible. Tokio, París, Londres y la costa italiana permiten a Pixar diseñar un mundo global habitado por vehículos. Finn McMissile y Holley Shiftwell introducen gadgets, persecuciones y una espectacular apertura sobre una plataforma petrolífera. Desde el punto de vista técnico, pocas secuelas podían acusarse de falta de ambición.
El problema aparece en la conexión emocional. Mate funciona de maravilla como contrapunto: su inocencia revela el ego de Rayo y aporta humor a Radiador Springs. Sostener una película completa exige repetir y aumentar su torpeza hasta que el personaje se convierte en una fuente constante de caos. La confusión que hace que los espías lo consideren un agente resulta divertida al principio, pero termina devorando cualquier espacio para los demás.
La amistad con Rayo sí contiene una idea valiosa. McQueen se avergüenza de Mate cuando el mundo observa y descubre que querer a alguien implica no exigirle que cambie para resultar socialmente aceptable. Sin embargo, la película expresa esa lección mediante una acumulación de malentendidos y una amenaza desproporcionada.
También desaprovecha la Copa Mundial. Francesco Bernoulli ofrece un rival carismático y las diferentes pistas prometen explorar qué clase de piloto es Rayo fuera de la NASCAR ficticia, pero las carreras sirven principalmente como escenario para el sabotaje. McQueen gana o pierde sin que esos resultados transformen su trayectoria.
Cars 2 no es una película sin ideas; es una película con demasiadas ideas luchando por ocupar el mismo carril. Como comedia de espías para público infantil puede ser frenética y vistosa. Como continuación del recorrido de Rayo McQueen, se siente como un enorme desvío.
Situarla en último lugar no significa ignorar sus virtudes. La secuela demuestra que el mundo de Cars podía existir más allá de Radiador Springs y la Copa Pistón. Aeropuertos, ciudades, gobiernos, televisión y organizaciones criminales amplían una realidad que la primera película solo insinuaba.
Además, su defensa de Mate posee una lectura generosa. El personaje resuelve parte del misterio porque conoce piezas, motores y modelos que los sofisticados agentes pasan por alto. Aquello que provoca las burlas de otros se convierte en su ventaja. El mensaje queda enterrado bajo explosiones, pero sigue ahí: la inteligencia no tiene una sola apariencia.
Cars 3 se ubica en el segundo puesto. Seis años después del exceso internacional, la película regresó al circuito y colocó a McQueen ante un enemigo que no podía vencer mediante esfuerzo convencional: el tiempo. Jackson Storm pertenece a una generación construida con mejor aerodinámica, entrenamiento virtual y datos precisos. Rayo no está perdiendo porque haya dejado de intentarlo; está perdiendo porque el deporte ha cambiado.
El accidente del primer acto reproduce visualmente la caída de Doc Hudson y obliga al protagonista a enfrentarse al miedo de terminar como su mentor. La película comprende que el retiro de un atleta no es solo una decisión profesional. Para alguien que ha organizado toda su identidad alrededor de competir, dejar de correr puede sentirse como dejar de existir.
Cruz Ramírez parece inicialmente una entrenadora excesivamente optimista. Poco a poco descubrimos que también soñaba con ser corredora y que abandonó antes de intentarlo porque nadie como ella ocupaba la parrilla. Su frustración transforma el entrenamiento: Rayo cree que está utilizando a Cruz para regresar, pero termina reconociendo el talento que ella había aprendido a esconder.
La visita a Thomasville conecta a McQueen con una historia del automovilismo anterior a la Copa Pistón moderna. Smokey revela que entrenar a Rayo proporcionaba a Doc tanta felicidad como sus propias victorias. Esa información cambia la pregunta de la película. El legado no consiste en conservar eternamente un récord, sino en transmitir la oportunidad recibida.
El clímax acierta al no regalar a McQueen una victoria nostálgica sobre Storm. Rayo comienza la carrera y después cede su puesto a Cruz, asumiendo el papel de jefe de equipo sin abandonar por completo su condición de corredor. Ambos comparten el triunfo porque las reglas reconocen a los dos participantes del mismo número.
Cars 3 entiende a Rayo como un atleta adulto y permite que su mayor victoria ocurra fuera del volante. Queda por debajo de la original porque algunos antagonistas son planos y Radiador Springs vuelve a ocupar poco espacio, pero recupera el corazón que la segunda entrega había perdido.
Doc enseñó a Rayo a girar hacia la derecha para ir a la izquierda, pero su verdadera lección nunca fue técnica. Después de ser apartado por el deporte, encontró un nuevo propósito formando a alguien que inicialmente representaba todo lo que despreciaba.
Cuando Rayo pinta su carrocería con los colores de Hudson Hornet y entrena con Smokey, no está rindiendo homenaje a un pasado idealizado. Está asumiendo que su historia continúa en otra persona, y que la grandeza de un campeón se mide también por la capacidad de preparar el terreno para el siguiente.
La primera Cars sigue siendo la mejor de la trilogía. La película original combina una historia deportiva clásica con un viaje de autodescubrimiento por la Ruta 66. Rayo McQueen, un corredor arrogante y obsesionado con la victoria, se pierde en el camino hacia la Copa Pistón y termina en Radiador Springs, un pueblo olvidado que le enseña el valor de la comunidad, la amistad y la humildad.
La relación con Doc Hudson, interpretado por Paul Newman, aporta profundidad emocional y un legado que se extiende a lo largo de toda la saga. La película también destaca por su animación impecable, sus personajes memorables y una banda sonora que combina rock y country. Cars no solo lanzó una franquicia exitosa, sino que se convirtió en un clásico atemporal sobre el verdadero significado del éxito.
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