Arquitectura

Casa FOA 2026 en el Palacio Molina: el patio industrial de Barracas renace con paisajismo

La 41ª edición de la muestra de diseño y arquitectura reabre el ex edificio de Alpargatas con jardines, senderos y especies autóctonas hasta el 1 de noviembre.

Redacción••3 min de lectura
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Palacio Molina: la transformación paisajística de la sede de Casa FOA 2026

El patio industrial del ex Palacio Molina, en pleno corazón de Barracas, dejó atrás décadas de abandono y ahora se recorre entre senderos ajardinados, estanques y vegetación autóctona. La 41ª edición de Casa FOA abrió sus puertas en el histórico edificio de la ex fábrica Alpargatas, con una consigna que atraviesa cada espacio: la alquimia. La muestra se puede visitar hasta el 1 de noviembre.

El inmueble conserva la monumentalidad de fines del siglo XIX, aunque tres décadas de deterioro dejaron marcas profundas: vidrios rotos, techos dañados, vigas deformadas y pisos castigados por la humedad. Sobre ese escenario trabajaron arquitectos, interioristas y paisajistas para recuperar los 5700 metros cuadrados de un emblema del pasado industrial porteño.

El patio central, que organizaba las naves de producción, estaba colapsado y con barro hasta las rodillas. Los paisajistas trabajaron contrarreloj para cambiarle la piel al corazón de la sede. El resultado se ve en el espacio 8, Tramas del Tiempo, del estudio de Tomás Nadares, que aplicó estrategias regenerativas donde naturaleza, patrimonio y diseño se cruzan. La propuesta le valió el premio al Mejor Espacio Exterior 2026.

Nadares recuperó el aire y la circulación de un área clave, que ahora se llenó de verde y especies autóctonas. El recorrido está marcado por un color pregnante, el naranja, que imprime su huella en el paisajismo y se deja ver por las ventanas del edificio que funcionó como motor productivo en la época de Alpargatas. Estanques con plantas acuáticas y un diseño de iluminación que acompaña la idea completan el trabajo.

En el espacio 18, Guadalupe Diez asumió el desafío de quitar capas y capas de olvido para que se produzca la alquimia. El trabajo de limpieza permitió descubrir rincones secretos y variantes que potencian la propuesta desde la arquitectura. “Entrar, hacer una pausa y detenerse a contemplar. Este es el desafío”, dice la interiorista, que configuró balcones con detalles de tubos de hierro y pisos de deck.

Una rampa guía el circuito donde se aprecian las plantas existentes, recuperadas, que conviven con totoras, musgos, gramíneas y otras especies. Toneladas de tierra fértil, plantines y una gran convicción sirvieron para controlar el descontrol que produjeron las lluvias, el sol extremo y la falta de mantenimiento. Las estructuras doradas de acero inoxidable trepan por la fachada “del coliseo invitándonos a contemplar y disfrutar de este gran patio”, sostiene Diez.

La heladería artesanal Schock.BA sumó parte de su backstage a la escenografía: instaló una huerta que se funde en el paisaje e integra esculturas artísticas en el mismo planteo. “La idea principal fue crear un espacio de máxima transparencia que permita descubrir la actividad de la heladería desde sus cuatro caras, diluyendo el límite entre el interior y el exterior”, explican desde el estudio Nisen Arquitectura.

Con paneles vidriados que tamizan la luz natural, el deck exterior cobra relevancia como expansión de la heladería y extiende la experiencia a partir de la propuesta paisajística de Eduardo Stafforini, con bambúes, especies aromáticas y frutales. El recorrido incorpora esculturas de los artistas Carlos Uruzola y Gerardo Pochettino.

El diseño de paisaje plantea un contraste entre la vegetación que avanza sobre la antigua fábrica y abre una nueva lectura en los 5700 metros cuadrados. Entre muros que todavía conservan las huellas de su pasado industrial, patios y jardines recuperan protagonismo y se incorporan al recorrido como una extensión de la arquitectura. “Recuperar sin borrar la memoria del edificio fue la consigna”, plantea Catalina Ulloa, responsable del área de arquitectura de la muestra.

La muestra se puede visitar del 1 de octubre al 1 de noviembre de 2026 en el Palacio Molina, Av. Regimiento de Patricios 1053, Barracas, CABA, todos los días de 12 a 20 horas.

Por qué importa

La recuperación del ex edificio de Alpargatas muestra cómo el diseño y el paisajismo pueden reactivar patrimonio industrial porteño en desuso sin borrar su historia, un modelo que otras sedes abandonadas de la ciudad podrían replicar.

Qué sigue

La muestra permanece abierta hasta el 1 de noviembre en Barracas. Resta ver si el modelo de intervención sobre el Palacio Molina deja lineamientos para futuras reconversiones de edificios industriales en desuso de la ciudad.

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