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Chile cuestionó al embajador de EE.UU. por sus dichos sobre el Estrecho de Magallanes

Brandon Judd ligó el apoyo estadounidense a la soberanía del paso marítimo con la cooperación chilena en otros temas y después aseguró que fue tergiversado.

Redacción••3 min de lectura
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Chile cuestionó al embajador de EE.UU. por sus dichos sobre el Estrecho de Magallanes

El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, generó malestar en el Palacio de La Moneda al condicionar el respaldo de Washington a la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes a la cooperación del país sudamericano en asuntos de interés norteamericano. El canciller Francisco Pérez Mackenna y el Senado de Chile salieron a responderle. Horas más tarde, el diplomático afirmó que sus palabras fueron sacadas de contexto.

Todo empezó durante su participación en el Día del Comercio Global 2026. Según trascendió, Judd planteó que si Chile quiere los recursos estadounidenses para combatir el crimen organizado y un país que lo ayude a proteger sus derechos sobre el paso marítimo, entonces tendrá que trabajar en las cosas que también son importantes para Washington.

El embajador explicó que parte de su tarea consiste en mantener informado a Washington D.C. sobre la postura chilena respecto del estrecho y que, en varias ocasiones, recibe críticas por eso. “A veces me meto en problemas por lo que comunico de vuelta a Washington D.C. porque la gente dice: ‘Bueno, ¿por qué siempre se pone del lado de Chile?’ en lugar del otro lado”, expresó.

Luego agregó: “Si quieren seguir teniendo esa cooperación, esa cooperación es la que les va a permitir combatir el crimen organizado. Entonces también van a tener que trabajar con nosotros en lo que es importante para nosotros y en lo que consideramos respecto a nuestro interés nacional también”.

La reacción chilena fue inmediata. El canciller Pérez Mackenna sostuvo que su país no requiere respaldo extranjero para defender la soberanía. “Lo primero que yo quiero decir, lo he dicho en reiteradas ocasiones y lo he reiterado en el hemiciclo varias veces: el Estrecho de Magallanes fue, es y será siempre chileno”, marcó.

El Senado de Chile emitió un comunicado en el que rechazó los dichos del diplomático. “En particular, respecto del Estrecho de Magallanes y de nuestros derechos soberanos sobre el territorio nacional, Chile no requiere condicionamientos ni autorizaciones externas para defender aquello que le pertenece y que está respaldado por nuestra historia, nuestro ordenamiento jurídico y el Derecho Internacional”, manifestó.

El mismo escrito afirma que la cooperación internacional es “bienvenida y necesaria” frente a desafíos comunes, pero que no puede confundirse colaboración con dependencia ni apoyo con soberanía. “Chile mantiene relaciones de cooperación con Estados Unidos y con muchos otros países, pero estas deben desarrollarse siempre sobre la base del respeto mutuo, la reciprocidad y, fundamentalmente, la independencia y soberanía de cada Estado”, advirtió.

Más tarde, Judd se pronunció sobre las repercusiones y sostuvo que sus declaraciones fueron tergiversadas: “Disfruto de una buena teleserie tal como cualquier persona, pero este drama está siendo tergiversado”. Y completó: “Mis palabras fueron claramente sacadas de contexto y en ningún momento condicioné la soberanía de Chile. Agradezco al ministro (de Defensa, Fernando) Barros y a todos aquellos que han reconocido dicho contexto, así como mi larga trayectoria de apoyo a la soberanía de Chile”.

El episodio se suma a un cruce previo entre Chile y la Argentina. Semanas atrás, el jefe de la Fuerza Aérea argentina, Gustavo Javier Valverde, había dicho en una entrevista que el Estrecho de Magallanes es uno de los puntos donde el país debe intentar mantener su soberanía, lo que derivó en una nota de protesta chilena. La Cancillería argentina ratificó entonces su compromiso bilateral y recordó que la posición argentina se rige por el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984.

El nuevo roce ocurre en un contexto en el que Estados Unidos busca mayor posicionamiento comercial en la región, mientras la Argentina elevó su reclamo contra el Reino Unido por las Islas Malvinas y anunció la creación de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego. En paralelo, declaraciones de funcionarios chilenos generaron malestar en la Casa Rosada y aumentaron la desconfianza entre ambos gobiernos, pese a la sintonía política entre Javier Milei y Antonio Kast, en línea con la tensión que ya se había visto por Magallanes y las explicaciones a un ministro.

Por qué importa

El episodio expone cómo Washington subordina apoyos estratégicos a contraprestaciones y reaviva la disputa por el Estrecho de Magallanes, un punto sensible para la Argentina y Chile.

Qué sigue

Resta ver si la Cancillería chilena formaliza una protesta diplomática y cómo responde la embajada de EE.UU. para bajar el tono del cruce.

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