Desastres Naturales

Crecida del río Uruguay por El Niño: alerta en campos de Corrientes y Entre Ríos

Con el agua en ascenso y lluvias persistentes, los productores ganaderos mueven la hacienda a zonas altas y advierten que los arroyos ya no desagotan.

Redacción••4 min de lectura
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Crecida del río Uruguay por El Niño: alerta en campos de Corrientes y Entre Ríos

La crecida del río Uruguay y las lluvias persistentes por el fenómeno de El Niño pusieron en alerta a los productores ganaderos de Corrientes y Entre Ríos, que empezaron a mover la hacienda hacia zonas altas para protegerla ante el riesgo de inundaciones. En Paso de los Libres, el río se encuentra en 9,26 metros, por encima de la línea de evacuación de 8,5 metros, y las perspectivas de nuevas crecidas mantienen en vilo a los establecimientos ribereños.

El nivel del agua había permanecido estacionado durante algunos días, pero volvió a subir. Con el aporte que baja desde Misiones y las precipitaciones que no dan tregua, crece la incertidumbre sobre la magnitud que puede alcanzar la emergencia en los próximos días.

"Indudablemente, tenemos para un par de metros más de crecida en los próximos días", advirtió Marcelo Carbonell, expresidente de la Sociedad Rural de Paso de los Libres e integrante de la Comisión de Infraestructura de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes (ASRC).

El dirigente explicó que el problema no se limita a las tierras ubicadas junto al río. Cuando el Uruguay alcanza niveles elevados, los ríos y arroyos que desembocan en él pierden capacidad de desagüe. El agua se acumula en los cursos internos, desborda y avanza sobre campos bajos que, además, reciben nuevas precipitaciones. La situación se replica en otras cuencas de la región, como ocurre con la crecida del río Uruguay en el litoral.

"Empiezan a desbordar todos los arroyos internos y los ríos internos, entonces se empiezan a inundar los campos", señaló Carbonell. En esas condiciones, los productores pierden superficie de pastoreo y deben trasladar los animales hacia sectores más altos.

La preocupación se extiende porque las lluvias continúan y todavía no llegaron las temperaturas más elevadas del verano, que favorecerían la evaporación del agua. Mientras tanto, los ganaderos procuran mover la hacienda dentro de sus propios establecimientos o hacia campos arrendados, aunque reconocen que todavía no pueden dimensionar cuánto terreno quedará inutilizado.

"Hasta que no empiece a suceder uno tiene la esperanza y no se toma conciencia de la situación", dijo Carbonell, al recordar que los pronósticos venían anticipando desde hacía meses un escenario complicado.

El temor se alimenta también de los antecedentes. En Corrientes, una provincia con extensas planicies bajas, el agua puede permanecer durante períodos prolongados y cubrir grandes superficies. Carbonell recordó la inundación de 1997, que dejó una marca entre los productores, y advirtió que todavía no está claro hasta dónde puede llegar el episodio actual.

Frente a ese escenario, muchos ganaderos comenzaron a suplementar los animales y concentrarlos en una menor superficie para compensar la pérdida de pasturas. Esta práctica, explicó, está más incorporada que en años anteriores y permite aliviar parcialmente la falta de campo disponible.

También se evalúa trasladar hacienda a zonas más altas, incluso a otras provincias, como Santa Fe y Entre Ríos. "Hoy la hacienda vale y uno no quiere malvenderla", señaló Carbonell, quien describió una actividad que intenta anticiparse a una emergencia cuya dimensión todavía es incierta.

Uno de los principales obstáculos es el estado de los caminos rurales, que dificulta tanto el traslado de los animales como el ingreso de maquinaria para reparar la infraestructura dañada. Con los suelos saturados, el tránsito pesado deteriora las trazas y el agua puede romper alcantarillas, dejando sectores aislados durante varios días.

En ese contexto, Carlos Roldán, presidente de la ASRC, contó que la entidad había advertido al gobierno provincial sobre los pronósticos en junio pasado. Después de una reunión con el gobernador Juan Pablo Valdés en Jonagro, en Buenos Aires, comenzaron a realizarse obras de canalización en distintos departamentos.

"Pero si llega a llover lo que están diciendo que va a llover, no va a haber obra que aguante", afirmó Roldán. Reconoció que las autoridades están trabajando para prepararse ante el escenario previsto.

La asociación también se reunió con el Senasa para avanzar en un protocolo que facilite la salida de hacienda en caso de una evacuación masiva. La intención es agilizar los trámites sanitarios y permitir que los productores puedan trasladar sus animales sin demoras administrativas.

Roldán explicó que Corrientes depende de dos grandes cursos de agua, el Paraná y el Uruguay, además de ríos secundarios como el Corriente, el Miriñay, el Aguapey y el Barrancas. Cuando los dos principales ríos están altos, los demás encuentran dificultades para desagotar y el agua puede avanzar sobre zonas productivas, incluso sin lluvias extraordinarias en esos mismos campos.

El dirigente puso el foco en los pequeños productores, que suelen tener menos recursos para arrendar tierras altas, pagar fletes y trasladar sus animales a tiempo. Dijo que desde hace un tiempo recomendaron reducir la carga, vender categorías improductivas y adelantar el destete para mover vacas sin terneros al pie, una medida que también ayuda a preservar el estado corporal de la hacienda.

"Cada productor conoce su campo", sostuvo. Sin embargo, advirtió que quienes demoran la decisión pueden encontrarse después con caminos intransitables, falta de camiones y una demanda simultánea de transporte que favorezca a los establecimientos de mayor escala.

Por qué importa

La emergencia afecta la producción ganadera de dos provincias y golpea con más fuerza a los pequeños productores, que tienen menos recursos para arrendar tierras altas y trasladar animales a tiempo. El agua puede dejar campos inutilizados por semanas.

Qué sigue

Se espera un par de metros más de crecida en los próximos días, según los productores. La ASRC y el Senasa avanzan en un protocolo para agilizar la salida de hacienda si hay una evacuación masiva, mientras las lluvias siguen y todavía no llegan las temperaturas altas del verano.

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