Sucesos

Desalojo de edificio ocupado en Núñez devuelve la calma a los vecinos

Tras 30 años de abandono y ocupaciones, la Justicia ordenó desocupar el inmueble de Manuela Pedraza 1875, que ya fue tapiado.

Redacción2 min de lectura
“Eran bulliciosos”: después del desalojo de un edificio ocupado por más de 30 años, volvió la tranquilidad a un barrio porteño

Durante tres décadas, el edificio de Manuela Pedraza 1875, en el barrio porteño de Núñez, fue una presencia imposible de ignorar. La obra, que prometía ser una de las más imponentes de la manzana, quedó abandonada a medio terminar y se convirtió en un esqueleto de hormigón. Con el paso de los años, el inmueble fue ocupado por más de 100 personas, hasta que esta semana la Justicia ordenó desalojarlo por completo.

El operativo, que incluyó el tapiado de los accesos de planta baja y los balcones del primer piso, devolvió la tranquilidad a los vecinos. El edificio, de dos torres en espejo con 32 departamentos, nunca tuvo gas y durante los últimos meses tampoco energía eléctrica. Ahora luce detenido en el tiempo, con cortinas viejas, muebles abandonados y ropa colgada en algunos balcones.

Los vecinos recuerdan que los ocupantes "eran mayoritariamente inmigrantes" que "se dedicaban a trabajar" y mantenían "una convivencia no conflictiva" con el barrio. Una pareja de jubilados que vive en la misma manzana contó que "hubo inicialmente un grupo de uruguayos, después de paraguayos por varios años, luego peruanos, bolivianos y, ya en los últimos años, un poco de todo".

La época "más ordenada" fue la de los paraguayos, según los vecinos, porque "los hombres se dedicaban principalmente a la construcción y mantenían en un estado decente sus departamentos, mientras que las mujeres trabajaban en tareas de limpieza o preparaban comida que vendían en viandas". Sin embargo, con el recambio de ocupantes, el mantenimiento se abandonó y "llegó a caerse parte de un balcón".

Roberto, un vecino con más de 28 años en la zona, explicó que para construir esa magnitud se dio una autorización especial, pero luego "hubo una anulación de los permisos, un problema de financiamiento o ambas cuestiones". Según su relato, "el inversionista no les pagó a los obreros, abandonó todo y los que lo ocuparon fueron algunos de los mismos obreros con sus familias".

Si bien algunos ocupantes "eran bulliciosos", eso no se tradujo en escenas de inseguridad. Una señora mayor que pasaba por el lugar se mostró apenada: "Me da un poco de pena", dijo. Además, los vecinos aseguran que para vivir allí "se cobraba alquiler" y que "había una persona que regenteaba a los nuevos inquilinos", con amenazas de desalojo para que pagaran o se fueran.

El edificio forma parte de un triángulo de inmuebles abandonados en la manzana, y la Ciudad informó que en el momento del último operativo vivían allí más de 100 personas, aunque testigos dicen que ya quedaban pocas. "Cada vez veíamos menos gente, por lo que era un hecho que esta vez la situación iba en serio", comentó un comerciante, y agregó: "Fue la primera vez que tapiaron la entrada".

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