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Dulce sabor a muerte: la crítica social oculta en el gore extremo de Eli Roth

La película de Eli Roth esconde una denuncia a la pederastia en la iglesia entre escenas de violencia extrema.

Redacción2 min de lectura
'Dulce sabor a muerte' tiene una crítica social entre todo el gore, pero para entenderla tendrás que conocer su final explicado

La nueva película de Eli Roth, Dulce sabor a muerte, supera en muertes a todas sus cintas anteriores y a casi cualquier otra desde Terrifier 3. Pero el director no se conforma con el gore: intenta algo poco común en el género, una crítica social que se revela en su final.

En una de las escenas más impactantes, una pandilla de chavales abre la cabeza a un hombre y uno de ellos utiliza un sacabolas para hacer un helado de sesos, que luego da a probar a la propia víctima. Si te ha interesado, estás de suerte: la película es básicamente esto durante una hora y media. Pero Roth ha querido dejar claro que hay algo más que sangre y atrocidades, con una explicación final aterradora.

Advertencia: spoilers del final.

En apariencia, Dulce sabor a muerte parece una locura ultra-gore sin sustancia. Sin embargo, al adentrarse en la historia, se descubre que Roth tiene algo más que contar: todo es una excusa para denunciar la pederastia en la iglesia. La parte realizada con IA nos muestra el pasado del antagonista principal, quien en realidad se llama Jonathan Smiley, un extranjero que pasaba por el pueblo y fue injustamente acusado de abusar de niños en un juicio donde los menores mintieron por presiones. Los verdaderos abusadores eran los curas.

Lo que nadie esperaba es que en la cárcel Smiley conociera a un nigromante que, a cambio de su alma, le prometió venganza contra todos los que se le volvieron en contra. Ese es el giro real: no quiere hacerle daño a los niños, sino a los adultos que lo encerraron y mataron. Para lograrlo, convierte a todos los niños del pueblo en zombis ávidos de sangre, aunque no todos los planes son perfectos.

Al final, uno de los niños que aún no ha sufrido el ataque del heladero mata al nigromante en el cementerio, solo para descubrir que en el ataúd están sus padres, con los que acaba. El nigromante era el sacerdote, que los había engañado para terminar el trabajo de Smiley. El asesino titular se marcha al siguiente pueblo, dejando a los niños sin adultos y traumatizados por haber matado a sus padres.

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