Seguridad Vial

El celular al volante: el 42% de los conductores no toma medidas pese al riesgo

Un informe de la Defensoría del Pueblo bonaerense reveló que el 36% de los encuestados reconoce un uso problemático del teléfono, con más de 6 horas diarias.

Redacción2 min de lectura
El celular al volante mata

El uso del celular al volante se consolidó como uno de los factores de riesgo más graves en la seguridad vial argentina. Un informe de la Defensoría del Pueblo bonaerense reportó que el 36% de los encuestados reconoció tener un uso problemático del teléfono, con más de 6 horas de uso al día. La asociación civil Luchemos por la Vida aportó otro dato: el 77% de los conductores considera que el teléfono es muy peligroso mientras se maneja.

Sin embargo, la brecha entre percepción y conducta es amplia. De ese 77% que entiende el riesgo, el 42% no toma ninguna medida para evitarlo. La presidenta de Luchemos por la Vida, María Cristina Isoba, advirtió que el teléfono se está convirtiendo en un problema tan grave como el alcohol para la seguridad vial.

La distracción no se limita a los automovilistas. Peatones que caminan mirando la pantalla se exponen a caídas y accidentes, y muchos ciclistas, en especial los que trabajan para empresas de delivery, circulan manipulando el dispositivo. A eso se suma una nueva fuente de riesgo: los vehículos más modernos incorporan pantallas en los tableros donde ingresan mensajes de WhatsApp que roban la atención del conductor de manera permanente.

Los especialistas insisten en que el sistema manos libres no resuelve el problema. Distraer la atención altera la capacidad de reacción. Según los estudios citados, tras minuto y medio de hablar por el móvil el conductor no percibe el 40% de las señales, su velocidad media baja un 12% y el ritmo cardíaco se acelera durante la llamada.

"El teléfono se está convirtiendo en un problema tan grave como el alcohol para la seguridad vial", sostuvo Isoba, al explicar que ambos producen una debilitación de los canales de atención que el cerebro necesita para mantener el estado de alerta que demanda el manejo responsable.

La ley prohíbe usar el celular al manejar, pero los controles son laxos y las penalidades no llegan a todos los involucrados. Las campañas de concientización cumplen un rol, aunque los siniestros y las vidas perdidas siguen llegando antes.

Por qué importa

La distracción por celular se equipara al alcohol como factor de riesgo vial. La brecha entre saber y actuar deja a millones de conductores, peatones y ciclistas expuestos a siniestros evitables.

Qué sigue

El debate pendiente es el de los controles y las sanciones: la ley prohíbe usar el celular al manejar, pero su aplicación es laxa. La presión sobre las autoridades para fiscalizar y penalizar podría crecer.

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