Inteligencia Artificial

El dominio .si de Eslovenia explota tras la orden de Trump sobre "superinteligencia"

Las registraciones del dominio esloveno crecieron 2.199% en septiembre después de que el presidente estadounidense ordenara reemplazar "IA" por "SI" en el gobierno.

Redacción••3 min de lectura
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Slovenia’s .si domain sees a surge in registrations after Trump’s ‘super intelligence’ order

El dominio de internet .si, asociado históricamente a Eslovenia, registró un aumento del 2.199% en compras durante septiembre, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmara una orden ejecutiva que obliga a todas las agencias del gobierno a referirse a la inteligencia artificial como "SI" y "superinteligencia". La medida desató una ola de registros que sorprendió a la propia entidad que administra el sufijo.

Klara Herman, vocera de Registry SI, la organización oficial que gestiona los dominios eslovenos, dijo a la BBC que el salto en las compras fue inédito, aunque se mostró cauta a la hora de atribuir el fenómeno solo a la decisión de Trump. El organismo contabilizó 11.000 nuevas direcciones el 30 de septiembre, un día después de la firma de la orden, y casi 13.000 en las últimas 24 horas.

El episodio recuerda lo ocurrido con el dominio .ai, vinculado a Anguilla, un territorio caribeño que ingresó millones de dólares gracias al auge de la inteligencia artificial. Ahora el turno es del sufijo esloveno, con una ironía adicional: la primera dama estadounidense, Melania Trump, nació justamente en Eslovenia.

La plataforma de hosting Hostinger informó que el .si ya es su segunda extensión más popular, solo por detrás del .com. Entre sus clientes, casi 4.300 registraron el dominio el 30 de septiembre y alrededor de 5.400 lo hicieron el 1 de octubre. Más de tres cuartos de los .si dados de alta desde el 23 de septiembre llegaron en esos dos días, y más de la mitad de los compradores provino de Estados Unidos e India.

El dato llamativo es que apenas el 3% de esos dominios está vinculado de manera explícita a la inteligencia artificial. La mayoría queda en la categoría de "sin clasificar", lo que sugiere que los compradores son personas y empresas, pero también especuladores que buscan revenderlos más adelante.

Kim Than, CEO de Genius PR, una agencia que trabaja con fundadores de los sectores de IA y criptomonedas, contó que ya compró la versión .si del nombre de su compañía para proteger la marca. "Lo hice porque era barato y pensé que era mejor asegurarlo ahora que pagar mucho más después", explicó.

Than considera a los dominios como objetos de colección digitales y planea adquirir algunos más mientras el precio siga siendo accesible. "Varios amigos fundadores también están comprando porque creemos que es el nuevo boom de la IA", sostuvo. "Quién sabe hasta dónde llega, pero estoy dispuesto a apostar".

La orden ejecutiva de Trump argumenta que "las capacidades de los sistemas de frontera actuales hacen mucho más que imitar o automatizar aspectos discretos de la inteligencia humana" y que representan "no solo inteligencia artificial, sino una nueva superinteligencia".

Klaudijus Januitis, responsable de dominios de Hostinger, anticipó que la demanda del .si seguirá creciendo, aunque descartó que reemplace al .ai en el corto plazo. "Eslovenia no va a ver lo que vio Anguilla", afirmó. El ejecutivo recordó que Anguilla cobra una tarifa premium por el .ai y esos fondos van directo al gobierno, mientras que el .si cuesta una fracción y lo recauda el registro y no el Tesoro. En Hostinger, un .si ronda los 12 dólares al año, frente a los 90 dólares y el compromiso de dos años que exige el .ai. "Para Anguilla, el .ai se convirtió en una segunda economía. Para Eslovenia, el .si es un buen bono", concluyó.

Por qué importa

La orden de Trump no solo cambia el lenguaje oficial de EE.UU.: mueve mercados. El caso .si muestra cómo una decisión política puede disparar la especulación con activos digitales y beneficiar a un país que no tuvo nada que ver con la medida.

Qué sigue

Habrá que ver si el interés se sostiene cuando pase el efecto inicial y si el .si logra consolidarse como alternativa barata al .ai. También resta saber si otros gobiernos imitan la retórica de la "superinteligencia".

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