Política

Encuestas en Argentina: el empleo y los salarios desplazan a la inflación como principal preocupación

Relevamientos de Zentrix, la UBA y Udesa muestran un giro en el malestar social: la desocupación trepó al 7,9% y la informalidad alcanzó al 45% de los ocupados

Redacción••4 min de lectura
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Los nuevos problemas de los argentinos desafían al Gobierno

Cuando Javier Milei ganó las elecciones de 2023, se propuso bajar la inflación. En ese momento era el tema que más preocupaba a los argentinos, con precios que habían acumulado un alza del 200% en un solo año. Tres años después, con el dólar en uno de sus valores reales más bajos de la última década y las góndolas con subas más moderadas, el eje de la conversación se corrió. Hoy el principal termómetro del malestar pasa por el empleo y los salarios.

Los últimos relevamientos de opinión pública confirman ese cambio. Según el Monitor de Zentrix Consultora, en agosto hubo un quiebre: la corrupción dejó el primer lugar y cayó al cuarto puesto, por detrás de los ingresos y salarios (50,1%), la incertidumbre económica (49,8%) y el desempleo (40,9%). La inflación quedó última en el ranking, con 12,7%.

“Lo que deja agosto es un cuadro social donde la urgencia del ingreso ya no es un problema coyuntural, sino un rasgo estructural que se reproduce mes a mes”, analizaron desde Zentrix. El informe agrega que la necesidad de recurrir al crédito para cubrir alimentos, salud y tarifas se concentra en los sectores de menores recursos y en los jóvenes, la misma población que, según los datos de julio, en un 86,6% necesita dos o más empleos para llegar a fin de mes. “Esa distancia entre expectativa y realidad es, probablemente, el dato más preocupante de cara a los meses que restan hasta 2027”, sostuvieron.

La misma fotografía aparece en otros estudios, con metodologías y universos distintos. El Monitor Sociopolítico y Electoral de la UBA ubicó a la falta de trabajo y el desempleo como el principal problema del país (61%), seguido por los bajos salarios (57%). La Universidad de San Andrés (Udesa) relevó la agenda laboral y económica al tope: falta de trabajo (39%), bajos salarios (36%), corrupción (29%) y pobreza (29%).

Para dimensionar el giro, en 2023 el ranking de Udesa lo lideraban la inflación, la corrupción, la inseguridad y los políticos. “Cambiaron las preocupaciones de los argentinos desde noviembre de 2023. De esto depende cómo se van a moldear los candidatos para 2027”, dijo Fernando Marull, economista de FMyA.

La inflación no desapareció: el Índice de Precios al Consumidor (IPC) marca un 33,5% interanual, lejos de los niveles de otros países pero muy por debajo del 25,5% que registró en un solo mes en diciembre de 2023. Sin el dólar y los precios como tema cotidiano, el foco se trasladó a recomponer el poder de compra de los salarios y a generar empleo de calidad en plena transformación del modelo económico.

“Hoy ya no discutimos la inflación, pasó a un segundo o tercer plano para las preocupaciones de la gente. Eso habla del éxito del programa de estabilización”, dijo Federico Furiase, secretario de Finanzas, en un streaming.

El problema es que la economía avanza a dos velocidades. Los sectores “estrella” que marcan récords de exportación —minería, energía y agro— no son grandes generadores de empleo. Los rubros industriales, que sí demandan mano de obra, intentan subsistir al cambio de modelo. En ese escenario, la desocupación subió al 7,9% en el segundo trimestre del año, la cifra más alta desde 2021.

“No esperamos una reversión de esta dinámica en el corto plazo. El crecimiento de la actividad continúa siendo débil, con altas y bajas sucesivas, y muy dispar entre sectores, afectando a los más intensivos en mano de obra”, advirtieron desde la consultora LCG. La firma anticipa que el ajuste seguirá concentrado en la calidad más que en la cantidad de puestos y que la informalidad y el trabajo independiente continuarán en aumento.

Los datos respaldan ese diagnóstico: la informalidad alcanzó al 45% de los ocupados en el segundo trimestre, la tasa más alta del último tiempo. Para la consultora Analytica, hubo una pérdida de empleo de calidad: en el último año el empleo formal cayó en 83.000 puestos, mientras que el informal creció en 348.000, más que compensando esa baja.

“El Gobierno tiene tres objetivos —estrategia preventiva frente a la volatilidad electoral, desinflación y recuperación de la actividad con impacto en empleo y salarios— y no puede con todos simultáneamente. Priorizó la inflación hasta octubre de 2025, sumó la cobertura preventiva en 2026 y la actividad quedó relegada”, analizó MAP Latam. “El desafío es que el humor social empieza a poner cada vez más peso en salarios, empleo y consumo, justamente las variables donde la mejora sigue siendo más débil”, concluyó.

Por qué importa

El malestar social se corre de la inflación a los ingresos y el trabajo, las variables donde la mejora es más débil. Ese desfase entre expectativa y realidad puede condicionar el humor social y la oferta política hacia 2027.

Qué sigue

Habrá que seguir la evolución del empleo formal y la informalidad en los próximos trimestres, y si el Gobierno suma medidas para recomponer salarios y consumo antes del calendario electoral de 2027.

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