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Google y Reino Unido lanzan un plan con IA para reducir el impacto climático de los aviones

La Operación Cielos Azules busca evitar la formación de estelas de condensación, que generan un tercio de la contaminación de la aviación.

Redacción2 min de lectura
Con Operation Blue Skies, Google apuesta a limpiar la contaminación de los aviones usando IA

Google y el gobierno británico pusieron en marcha un ensayo inédito para reducir el impacto climático de la aviación. Se trata de la Operación Cielos Azules, un programa de 30 meses que utiliza inteligencia artificial para evitar la formación de estelas de condensación. Estas estelas, también conocidas como contrails, son responsables de aproximadamente un tercio del calentamiento global atribuido a los aviones.

El proyecto, que cuenta con un presupuesto de 5 millones de libras (unos 6,8 millones de dólares), se desarrollará en el corredor aéreo de Shanwick, que cubre la mitad oriental del Atlántico Norte. Esa zona concentra cerca del 5% del calentamiento global generado por las estelas de vapor. Es el primer ensayo a gran escala respaldado por un Estado que busca modificar las rutas de vuelo en tiempo real para evitar estas formaciones.

El sistema desarrollado por Google combina imágenes satelitales, datos de vuelos previos y pronósticos meteorológicos de la oficina meteorológica británica (Met Office). Con esos datos, la inteligencia artificial predice con precisión dónde y cuándo se formarán estelas persistentes. A partir de esa información, los controladores de tráfico aéreo de NATS, el proveedor británico de navegación aérea, indicarán a los pilotos pequeños cambios de altitud de hasta 2000 pies (unos 610 metros) para esquivar esas zonas.

Las maniobras serán similares a las que ya se realizan para evitar turbulencias, por lo que las tripulaciones no notarán que el desvío responde a una alerta ecológica. Además, ninguna aerolínea fue invitada a participar para evitar conflictos de interés comerciales.

El beneficio potencial es enorme, según los impulsores del proyecto. A diferencia de otras soluciones como los biocombustibles o los nuevos motores, que tardarán años en implementarse, desviar vuelos con IA es una intervención de bajo costo y aplicación inmediata. Si bien generar un desvío implica un consumo extra de combustible de aproximadamente 1%, los científicos estiman que el beneficio ambiental de evitar la estela térmica supera ampliamente esa penalización.

La primera campaña operativa se realizará durante el invierno del hemisferio norte de 2026-2027, con una segunda fase prevista para el invierno siguiente. Cada ensayo durará unos cuatro meses y se concentrará en un período de entre 20 y 40 días de pruebas por temporada, priorizando horarios nocturnos y de menor tráfico para garantizar la seguridad en el espacio aéreo más transitado del mundo.

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