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Guardias fantasma por $400 millones: la trama oculta en un hospital bonaerense

El hospital El Dique, de Ensenada, simuló guardias con prestanombres para desviar fondos desde 2024.

Redacción4 min de lectura
Guardias fantasmas por $400 millones y licitaciones sospechosas: la caja negra de un hospital bonaerense controlado por el kirchnerismo

El hospital El Dique, en Ensenada, es uno de los más chicos entre los que dependen del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires. Se especializa en rehabilitación y no tiene guardia externa. Sin embargo, su directora, María de las Nieves Yezzi Herrera, rindió más de mil “reemplazos de guardia” (RG) desde 2024, según documentos oficiales. Esas supuestas guardias, que figuran en planillas mensuales, no podrían haber sido para pacientes internados, ya que los médicos de planta están garantizados las 24 horas y cobran salario, no adicionales.

El esquema habría generado, en un cálculo conservador, desembolsos cercanos a los $400 millones. Las planillas obtenidas en una investigación de Telenoche, que van de junio de 2024 a junio de 2026, totalizan $379.038.592 (unos US$270.000 al tipo de cambio oficial de cada mes). Pero la cifra es conservadora: faltan meses intermedios y todas las fuentes implicadas aseguran que la maquinaria nunca se detuvo. De ser así, el monto completo podría superar los $600.000.000 (US$450.000).

El hospital, ubicado en la calle 129 entre 51 y 53 de Ensenada, tiene menos de 80 camas, entre clínicas y una unidad de electrodependientes. No cuenta con servicios de hospital general, como cirugía, pediatría o maternidad. Aun así, el volumen de supuestas guardias rendidas al Ministerio alcanzó unas 130 por mes, lo que generó sospechas.

Las planillas de “RG” se cargan en la plataforma de gestión documental electrónica del gobierno bonaerense (GDEBA) y salen desde Ensenada hacia el Ministerio que conduce Nicolás Kreplak. Adjuntan un “listado respaldatorio” con 32 nombres en promedio, a quienes se les atribuye haber hecho cuatro o cinco guardias cada mes. Se trata de profesionales de la salud: médicos, bioquímicos, terapistas ocupacionales, fonoaudiólogos y enfermeros, que funcionarían como prestanombres y cobrarían por las “guardias”. Varios tienen nexos personales con el directorio, que Yezzi Herrera comparte con el contador Martín Guardia y la licenciada en terapia ocupacional Yamila Nicora.

Las guardias informadas son mayormente de 24 horas. Cuando dicen “RG hábil”, se pagan $303.983; si dicen “RG feriado”, $364.128. Así se forman totales personales de $1.500.000 o más, y totales generales fuertes: enero de $46.218.295, marzo de $42.620.527, mayo de $45.477.032, junio de $42.325.057. Son unos US$30.000 por mes, todos los meses.

El desvío habría comenzado en junio de 2024, luego de que Axel Kicillof decretara el nombramiento de Yezzi Herrera. Las primeras planillas muestran 33 guardias atribuidas a un grupo de 10 personas, entre ellas el marido de la directora, un bioquímico. En septiembre de 2025 ya aparecen 23 nombres vinculados a 124 guardias. En enero de 2026 hay 37 nombres ligados a 146 guardias. Y así sigue creciendo.

Según una fuente calificada del hospital, los responsables del sistema fueron “enganchando” prestanombres paulatinamente, sin preocuparse de que los datos coincidieran con la realidad. Además de no tener guardia externa, la guardia interna está cubierta por un equipo de cuatro médicos por día (dos de clínica y dos de terapia) que cumplen su jornada laboral y cobran salario. La cantidad de camas se mantiene igual hace años.

La pregunta obligada es: ¿dónde terminan los millones sustraídos al sistema de salud pública? Una posibilidad es que los disfruten quienes los cobran, como sobresueldos para un club de amigos. En una hipótesis distinta, alimentada por muchas versiones, estos prestanombres retornarían el grueso del dinero percibido cada mes a una caja interna.

Diferentes artimañas con fechas se usaron para exprimir aún más al sistema. A un prestanombre le atribuyeron dos guardias de 24 horas consecutivas. El grueso de los “RG” informados son en feriados, sábados o domingos, que se pagan 20% más que en día hábil. Al cruzar los nombres con sus especialidades, asombra que figuren oftalmólogos y reumatólogos “de guardia” las 24 horas. Aparece sistemáticamente una ginecóloga, especialidad innecesaria en guardias para internadas en rehabilitación, y una obstetra, cuando no hay embarazadas internadas.

Los listados tienen una columna con los elegidos para los supuestos “reemplazos” y otra con los médicos a quienes habrían reemplazado. Una licenciada en terapia ocupacional especializada en niños aparece reemplazando a médicos clínicos. Una fonoaudióloga habría reemplazado a médicos de terapia. Lo mismo ocurre con un kinesiólogo y bioquímicos. La misma obstetra “reemplazó” a una dermatóloga y a clínicos. Una cardióloga cubrió a una dermatóloga.

Para alivio de los pacientes, lo anterior es un relato administrativo. “Un gran dibujo”, según fuentes del hospital. Clarín consultó a dos médicos que aparecen en las planillas “reemplazados” por gente con especialidades muy distintas. “¡No sabía nada! Si mal no recuerdo, en esa fecha estaba de vacaciones”, respondió uno. “Yo nunca hice esas guardias, ni las cobré. Cuando supe que estaban usando mi legajo para eso, me preocupé”, dijo el otro.

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