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Irlanda del Norte: 2.000 personas frenaron una marcha de la Orden de Orange prohibida desde 1998

El desfile por Garvaghy Road, en Portadown, no se concretó tras el bloqueo de manifestantes nacionalistas y un fuerte cruce político entre unionistas y republicanos

Redacción••3 min de lectura
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Protestas y tensión en Irlanda del Norte por el regreso de una marcha prohibida desde 1998

Unas 2.000 personas bloquearon el acceso a Garvaghy Road, en Portadown, para impedir el paso de una marcha de la Orden de Orange por un barrio de mayoría católica y nacionalista. La movilización se produjo después de que un tribunal levantara una prohibición que durante casi 30 años había impedido a la organización protestante y probritánica recorrer esa ruta. La marcha nunca comenzó.

Un grupo reducido de miembros de la Orden, con las tradicionales bandas de seda naranja y sombreros bombín negros, se reunió en otro punto de la ciudad y quedó a la espera de que la policía le indicara que el camino estaba despejado. Agentes antidisturbios y vehículos policiales se desplegaron cerca de Garvaghy Road y advirtieron que participar de la protesta constituía un delito.

La concentración opositora había comenzado durante la noche bajo la lluvia y contó con la presencia de la primera ministra de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, y de la presidenta del Sinn Féin, Mary Lou McDonald. Ambas respaldaron a la comunidad nacionalista y reclamaron la intervención del gobierno británico y de la policía.

La controversia se desencadenó después de que el Tribunal Superior de Belfast rechazara, en una audiencia nocturna, un pedido de residentes para impedir el desfile. La autorización judicial se produjo después de que, en agosto, el mismo tribunal anulara la prohibición que la Comisión de Desfiles había mantenido para este año por un error de procedimiento. Luego, el organismo regulador autorizó el viernes una marcha reducida a 35 miembros, entre las 8 y las 9.30 (hora local), sin las dimensiones habituales del desfile.

La Orden de Orange había intentado durante años recorrer Garvaghy Road, una zona católica situada en una ciudad mayoritariamente protestante. La disputa, conocida como el conflicto de Drumcree, se convirtió en uno de los principales focos de tensión durante la década de 1990, antes de que la ruta fuera prohibida en 1998, el mismo año en que se firmó el Acuerdo de Viernes Santo.

El enfrentamiento alrededor de Garvaghy Road remite a las tres décadas de violencia conocidas como “The Troubles”, que enfrentaron a republicanos y nacionalistas católicos partidarios de una Irlanda unificada con unionistas protestantes favorables a mantener a Irlanda del Norte dentro del Reino Unido. El Acuerdo de Viernes Santo puso en gran medida fin al conflicto, que dejó unas 3.600 personas muertas y unas 50.000 heridas, y estableció un delicado sistema de reparto de poder entre las dos comunidades.

El primer ministro británico, Andy Burnham, pidió “calma a todas las partes” y destacó los avances logrados desde el acuerdo de paz. “Se han logrado grandes avances en Irlanda del Norte y no queremos que las cosas retrocedan”, declaró a la BBC. El primer ministro irlandés, Micheál Martin, coincidió en la necesidad de evitar una escalada, aunque cuestionó la decisión de permitir la marcha y la calificó de “incomprensible” y “errónea”.

El jefe del Servicio de Policía de Irlanda del Norte, Jon Boutcher, también llamó a la moderación y pidió a quienes tienen influencia sobre las comunidades que alentaran a la población a cumplir la ley. “Espero que llevemos todos los acontecimientos de hoy a una conclusión sensata y pacífica”, afirmó.

La presencia de O’Neill en la protesta generó fuertes críticas de los unionistas. Gavin Robinson, líder del Partido Unionista Democrático (DUP), acusó a la primera ministra y a otros ministros de participar en una protesta ilegal y desafiar a la policía, los tribunales y el Estado de derecho. O’Neill había condenado la autorización del desfile y sostuvo que el episodio ponía en cuestión el funcionamiento del proceso de paz. McDonald calificó la situación de “locura” y dijo que era “intolerable” que una comunidad enfrentara ese tipo de situación en 2026.

La disputa también puso bajo presión al gobierno británico. El ministro para Irlanda del Norte, Chris Bryant, tiene la facultad de revocar una decisión de la Comisión de Desfiles si recibe una solicitud de la policía. Bryant dijo que regresaba a Belfast para reunirse con dirigentes políticos y que, hasta ese momento, no había recibido ninguna petición de intervención policial.

Por qué importa

El episodio reactiva la disputa de Drumcree, símbolo de los años de violencia en Irlanda del Norte, y pone a prueba el reparto de poder entre unionistas y nacionalistas que sostiene el Acuerdo de Viernes Santo.

Qué sigue

Chris Bryant definirá si el gobierno británico interviene y revoca la autorización del desfile. La decisión depende de un pedido formal de la policía norirlandesa, que hasta ahora no se presentó.

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