La estafa cripto RainbowEx que sacudió a San Pedro y dejó a miles de vecinos sin sus ahorros
Un esquema piramidal prometía ganancias diarias del 1% al 2% y captó a un tercio de la ciudad, que ahora espera el juicio a los acusados.

Maximiliano Braga tenía 30 años cuando, el 21 de septiembre de 2024, se puso un traje por segunda vez en su vida. Viajó desde su San Pedro natal hasta la Ciudad de Buenos Aires para recibir una estatuilla por su labor en RainbowEx, una plataforma de criptomonedas que prometía ganancias extraordinarias. Su madre, orgullosa, colocó el galardón en la biblioteca del living. Tres meses después, la policía se lo llevó junto con dos celulares, dinero en efectivo y una tablet, tras el arresto de su hijo.
Hoy, Braga lleva un año y ocho meses en prisión preventiva en la Unidad Penal 3 de San Nicolás, junto a Luis Pardo y Alexis Pan, otros promotores de la plataforma. Los tres están acusados de estafas reiteradas y esperan el juicio oral. La ceremonia de premiación, descubrieron después, fue un simulacro: los directivos que entregaron el galardón eran actores polacos contratados por ciudadanos malayos buscados por Interpol.
RainbowEx captó a un tercio de los 68.000 habitantes de San Pedro. La ciudad atravesaba una crisis económica: una ola polar había provocado una caída de al menos el 30% en la producción de cítricos, uno de sus bastiones. Rafael Flaiman, periodista del diario La Opinión de San Pedro, cree que ese deterioro volvió a los vecinos más permeables a las promesas de dinero rápido. No era la primera vez que caían en un fraude: en 2007, un jamaiquino llamado Max Higgins prometió construir un parque de Disney World que nunca se concretó; en 2021, una empresa fantasma llamada Intensive Live simuló ser una app de Uber y ofreció un 20% de ganancia mensual.
Braga trabajaba en una mueblería cuando un amigo, Facundo Villalba, lo introdujo a la plataforma. "Fui a la casa a pedirle un par de paltas", recuerda, "y ahí me habló de Rainbow. A las dos semanas me pasó el contacto de Alí". Alí era una mujer de identidad misteriosa que explicaba a los recién llegados cómo invertir. Como tenía rasgos asiáticos, en San Pedro la llamaban "La China". Braga armó un grupo de Telegram para sumar vecinos; entre ellos, invitó a Luis Pardo, un amigo de la adolescencia que pidió un préstamo de tres millones de pesos y empezó a operar.
Pardo trabajaba en la fábrica de Papel Prensa. Sus compañeros lo veían todas las noches con el celular y al principio se burlaban, pero cuando vieron que ganaba mucho dinero, todos quisieron imitarlo. "Ellos me pedían entrar, no era que yo los invitaba", relata. Con el tiempo, tuvo que abrir su propio grupo de Telegram. Hoy, Braga y Pardo comparten pabellón en el penal.
Durante los meses iniciales, la economía local se reactivó. Guillermo Larrondo, vendedor de motos, recuerda que los sampedrinos viajaban, refaccionaban sus casas, compraban autos y llenaban los bares. "La ganancia era bruta y muy rápida", dice. Esa bonanza fue corta.
Para sumarse a RainbowEx, los interesados necesitaban un link de invitación, descargar una app que no estaba en tiendas oficiales y exigía desbloquear funciones de seguridad del celular. Debían identificarse con foto y DNI, y unirse a un grupo de Telegram donde Alí daba instrucciones. Todos los días, entre las 21:30 y las 22, "La China" recomendaba criptomonedas en las que invertir. A ese mensaje se lo conocía como "la señal". Durante esa media hora, la ciudad se paralizaba. Al día siguiente, los usuarios veían ganancias del 1% al 2% diario.
Pero todo era una simulación: no había trading real. Mauro Eldritch, un sampedrino especialista en ciberdelitos, explica que las ganancias que retiraban "era el dinero que después le faltaba a otro, al que entró a invertir después". Los activos de RainbowEx no se comerciaban en exchanges del mercado cripto. Para retirar dinero, los usuarios convertían sus monedas en USDT, un token atado al dólar, y lo transferían a billeteras virtuales. Muchos comercios de San Pedro comenzaron a aceptar esa criptomoneda.
La plataforma también construyó una fachada solidaria: Alí pedía donar el 5% de las ganancias para acciones benéficas, canalizadas a través de la Fundación Knight Consortium, que dejaba huellas en comedores populares, clubes y barrios humildes. El 15 de septiembre de 2024, el especialista en tecnología Maximiliano Firtman posteó en X: "Me cuentan que, en San Pedro, provincia de Buenos Aires, está medio pueblo enganchado en un ponzi que dice rendir 1,5% diario". Lo acompañaba un gif de Leonardo Cositorto, el líder de otra estafa piramidal. Poco después, la justicia comenzó a investigar y los promotores fueron detenidos.
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