Religión

León XIV, el papa que trabaja con mujeres y no se enoja nunca

Una colaboradora argentina del Vaticano retrata a Robert Prevost, a quien conoció como obispo de Chiclayo y hoy sirve como pontífice

Redacción••3 min de lectura
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Retrato de León XIV, en la voz de una de sus colaboradoras

Una argentina que trabaja codo a codo con el papa León XIV desde 2024 trazó un retrato íntimo de Robert Prevost, a quien conoció hace cuatro años, cuando ambos integraban el Dicasterio para los Obispos y él era obispo de Chiclayo, en Perú. María Lía Zervino, consagrada y miembro del Consejo de la Secretaría del Sínodo en el Vaticano, describió al pontífice como un hombre de "paz desarmada y desarmante", que destila una profunda vida interior y crea con naturalidad un clima de paz.

El vínculo se profundizó cuando Francisco nombró a Prevost prefecto del Dicasterio y lo hizo cardenal, y luego cuando ambos coincidieron en uno de los Grupos de Estudio surgidos del Sínodo sobre la Sinodalidad. Zervino continúa hoy a su servicio en esas dos misiones.

Según el relato, Prevost se distingue por su capacidad de escuchar. "Habla poco, lo justo y necesario, sonríe mucho", sostuvo la autora, que lo describe como empático y con un sentido del humor típicamente norteamericano. En el Dicasterio, contó, notó que estaba acostumbrado a trabajar con mujeres: cuando se invitó desde Londres a una especialista en selección de líderes para multinacionales, Prevost tomó nota, preguntó, valoró y agradeció el aporte.

La autora recordó también su reacción cuando fue interrogado sobre cómo respondería a los insultos de un jefe de Estado. "No tengo miedo a esa administración porque yo no soy un político. Sólo expreso las palabras del Evangelio y seguiré hablando, reclamando la paz por los que no tienen voz", citó. Para Zervino, así desarmó al agresor.

El texto repasa además sus años previos en Roma, cuando su apariencia era la de un sacerdote pobre y despojado, aunque prolijo, y lo define como un gran y serio trabajador. Menciona su espiritualidad agustiniana, su necesidad de vivir en comunidad con sus hermanos agustinos y su costumbre de rezar cada noche en el atrio de la Basílica de San Pedro durante la enfermedad de Francisco, con el rosario en la mano.

En lo doctrinal, Zervino sostiene que León XIV retomó los procesos que Francisco impulsó en línea con el Concilio Vaticano II, con un estilo reflexivo, sin apuro, respetando sus tiempos para discernir, pero con coraje para decidir. Sobre la presencia de las mujeres en la Iglesia, contó que el Papa bromeó con una anécdota sobre su madre y luego aseguró que continuaría el proceso iniciado por su antecesor.

La autora subraya su perfil misionero y su compromiso con la conversión ecológica y la ecología integral, en sintonía con el Movimiento Laudato si'. También vincula la elección de su nombre con la encíclica Magnifica Humanitas, dedicada a la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, y con el legado de León XIII frente a la revolución industrial.

El retrato cierra con un deseo: que el Papa escuche a los argentinos, no solo a los católicos, y que su mensaje llegue allí donde una grieta sigue dividiendo al país. "Mi sueño: hacerle llegar a León, con anticipación, nuestro sentir como argentinos", escribió.

Por qué importa

El testimonio de una argentina que trabaja junto al Papa ofrece una mirada interna sobre el estilo de conducción de León XIV y su continuidad con el legado de Francisco.

Qué sigue

Resta ver si el Papa profundiza el proceso sinodal iniciado por Francisco y cómo avanza la implementación de su encíclica Magnifica Humanitas sobre la inteligencia artificial.

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