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Michelle Pfeiffer: la estrella que priorizó su familia y lleva 31 años de casada

La actriz de 68 años, ícono de Hollywood, construyó una vida estable con David E. Kelley y hoy disfruta de su rol de abuela.

Redacción3 min de lectura
“Es mi prioridad”: conquistó Hollywood sin renunciar a ella misma, vivió romances intensos y lleva más de 30 años de casada

Michelle Pfeiffer, una de las actrices más talentosas y bellas de Hollywood, ha sabido equilibrar una carrera brillante con una vida personal discreta. A sus 68 años, la ganadora de un Globo de Oro y tres veces nominada al Oscar, es un ejemplo de perseverancia y autenticidad en una industria marcada por los escándalos.

La intérprete, nacida en Santa Ana, California, el 29 de abril de 1958, saltó a la fama en la década de 1980 con papeles en películas como Scarface y Las brujas de Eastwick. Sin embargo, su verdadero éxito llegó cuando decidió priorizar su vida personal, formando una familia junto al productor David E. Kelley, con quien lleva más de tres décadas de matrimonio.

Antes de encontrar la estabilidad, Pfeiffer vivió romances intensos y enfrentó decisiones difíciles. A los 20 años, cayó bajo la influencia de una pareja que dirigía un grupo de corte metafísico, una experiencia que la marcó profundamente. En una entrevista con The Telegraph, la actriz reveló que llegó a estar controlada por ellos y que perdió una importante suma de dinero. "Eran muy controladores. Tuve que pagar todo el tiempo que estuve allí, así que fue muy agotador económicamente", afirmó.

Su primer matrimonio fue con el actor Peter Horton, a quien conoció en clases de actuación. Se casaron en 1981, cuando Pfeiffer tenía 23 años, y permanecieron juntos durante siete años, hasta que sus carreras tomaron rumbos distintos. Luego, en 1988, su papel en Relaciones peligrosas la consolidó como una de las grandes actrices de su generación, y compartió un romance con su coprotagonista John Malkovich, aunque ambos estaban casados en ese momento.

En 1989, durante el rodaje de una película, comenzó una relación con el actor Fisher Stevens, que terminó abruptamente por infidelidades de él. Pero el destino le tenía preparado un encuentro que cambiaría su vida. En 1993, mientras atravesaba el proceso de adopción de su hija Claudia Rose, conoció en una cita a ciegas a David E. Kelley, creador de series como Ally McBeal y Big Little Lies. La conexión fue inmediata: se casaron el 13 de noviembre de ese mismo año, con solo 40 invitados, y un año después nació su hijo John Henry.

Desde entonces, Pfeiffer encontró lo que siempre había buscado: una vida familiar estable. "Mi familia es mi prioridad", repitió en varias entrevistas a lo largo de los años. Esta decisión la llevó a reducir su actividad profesional durante un tiempo para dedicarse a sus hijos, y aunque nunca desapareció por completo, seleccionó sus proyectos con mayor cuidado.

Su carrera, sin embargo, sigue siendo impresionante. Desde su inolvidable interpretación de Catwoman en Batman Returns (1992) hasta su papel en Los fabulosos Baker Boys, donde cantó sobre un piano en una escena icónica, Pfeiffer demostró una versatilidad única. También brilló en La edad de la inocencia de Martin Scorsese y en Hairspray, entre otras. Recientemente, se incorporó al universo Marvel y participó en la serie The Madison, estrenada en mayo pasado.

Con tres nominaciones al Oscar, aunque sin estatuilla, Pfeiffer ha dejado una huella imborrable en la industria. Su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, desde 2007, es un reconocimiento a su legado. Hoy, como abuela, disfruta de una etapa feliz, fiel a su legendaria discreción, demostrando que el verdadero éxito se mide en la armonía entre la vida pública y privada.

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