Ciencia

Mikele Amondarain: la científica argentina que ganó en Monterrey con una "curita futurista"

La investigadora de Coronel Pringles se impuso en el Demo Day de Deep-Tech for Smart Longevity con Vesicly, su startup de terapias regenerativas basadas en exosomas.

Redacción•
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Mikele Amondarain: la científica argentina que ganó en Monterrey con una "curita futurista"

La científica argentina Mikele Amondarain ganó la Beca Draper en el Demo Day del programa Deep-Tech for Smart Longevity, organizado por el Tecnológico de Monterrey junto a Draper House Americas. Se impuso entre dieciséis representantes de startups de América Latina que debían presentar en tres minutos una solución para una sociedad que envejece. Compartió el primer puesto con proyectos de cinco países.

Amondarain lidera Vesicly, una startup biotecnológica que desarrolla terapias regenerativas basadas en exosomas de células madre mesenquimales. El producto central es un parche de hidrogel cargado con esas partículas, una especie de "curita futurista" que se aplica sobre heridas profundas para acelerar la regeneración del tejido.

La historia empieza en Coronel Pringles, el pueblo bonaerense de 24.420 habitantes donde nació. "A mí me gusta decirle pueblo", aclara. Allí, junto a su madre Laura y su hermana Meli, acompañó durante 13 años la enfermedad de su padre, José María, que falleció cuando ella tenía veinte.

"Ver su enfermedad y cómo siempre quería mejorar, curarse, hasta llegó a hablar con el ministro de Salud para traer drogas nuevas, firmaba consentimientos para probar terapias. Acompañarlo despertó en mí la necesidad de querer colaborar para mejorar la calidad de vida de los pacientes", relata.

Estudió la licenciatura en Genética en la UNNOBA, en Pergamino, hizo su tesis en la Academia Nacional de Medicina y llegó al doctorado en el Instituto Fleni CONICET. Pasó por laboratorios de España y Alemania. De ese recorrido surgió Vesicly, fundada hace un año junto a Carlos Luzzani, su exdirector de tesis y hoy socio.

Qué son los exosomas y por qué importan

"Los exosomas son pequeños paquetes con toda la información prorregenerativa de una célula madre, pero sin usar la célula, lo que da ventajas porque no es terapia celular y tiene menos efectos adversos", explica Amondarain. "Nuestra tecnología busca devolverle al cuerpo esa capacidad regenerativa, con mejores tiempos y calidad".

El desarrollo apunta por ahora a heridas dérmicas severas, de grado dos y tres, que atraviesan tejido subcutáneo y comprometen parte muscular. La ambición es mayor: "Estamos construyendo una plataforma que en el futuro puede aplicarse a diferentes tipos de tejidos: cardíaco, neuronal, ocular".

El desafío no es solo científico. Los procesos regulatorios en salud pueden demorar años, por eso Vesicly diseñó un modelo híbrido: ofrece su plataforma de producción de exosomas a otras compañías que ya trabajan con líneas celulares aprobadas, sobre todo en industrias con barreras más bajas, como cosmética o biotecnología vegetal.

El ecosistema que sostiene la ciencia local

Vesicly opera desde principios de año en el Parque de Innovación, en Núñez, un predio de 12 hectáreas que conecta universidades, startups y empresas. Usa infraestructura del +54Lab, el primer coworking científico-tecnológico público del país. Antes había recibido financiamiento de Startup Chile.

"El Parque te conecta con servicios, con otras startups y con el ecosistema emprendedor. Te abre muchas puertas", dice. En biotecnología, el acceso a un laboratorio equipado puede definir la supervivencia de una empresa en etapa inicial.

El predio alberga más de 50 startups de 14 verticales tecnológicas y avanzó en acuerdos con polos de Brasil, Portugal y Mendoza. Durante las dos semanas en México, Amondarain convivió con fundadores de toda la región. En una presentación vio un mapa que la marcó.

"Argentina era la que más startups tenía, pero con menos inversión. Falta destrabar eso. Hay mucho conocimiento y ganas, la parte económica está en desarrollo", señala.

Sobre la ciencia local, no duda: "Amo mi país, soy sobre todo argentina. Gracias a la ciencia estuve en España y Alemania, en lugares de alto nivel, y siempre digo lo mismo: no estamos tan lejos. Con los recursos que tenemos, estamos casi a la altura, lo único que nos falta es más plata".

Consultada sobre las barreras para una sociedad más longeva e inclusiva, apunta al financiamiento y al acceso. "La principal barrera es el dinero disponible para el desarrollo de investigaciones y para su aplicación, que es igual de importante. Eso es lo que llega al paciente. También el acceso, la igualdad de acceso a la salud, tratamientos y atención clínica".

Amondarain todavía conserva el código de área de Coronel Pringles en su teléfono. "La identidad sigue férrea", admite.

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