Milei apura acuerdos con EE.UU. e India mientras el reloj electoral amenaza el plan
Misiones comerciales, semillas y tierras raras marcan la agenda externa del Gobierno, pero la economía no da señales de rebote.

Funcionarios de alto rango de Estados Unidos e India pasaron por Buenos Aires entre fines de agosto y principios de septiembre con pedidos concretos para el Gobierno de Javier Milei. Las conversaciones abrieron oportunidades de inversión y comercio, pero también dejaron al descubierto una dificultad central: los resultados requieren un tiempo que el calendario electoral no asegura.
La misión norteamericana estuvo encabezada por Jeffrey Goettman, uno de los principales funcionarios de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), la entidad que define la política comercial de la mayor economía del mundo. Goettman se reunió con Pablo Lavigne (Economía), Alejandro Cacace (Desregulación) y Fernando Brun (Cancillería).
El enviado de Washington planteó que, tras las definiciones de la Corte Suprema de su país sobre la cuestión arancelaria, es momento de verificar si la Argentina cumple con su parte del acuerdo comercial firmado con el gobierno de Donald Trump. Los funcionarios argentinos mostraron avances en la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) y en propiedad intelectual, y anticiparon que Milei enviará iniciativas sobre microorganismos, marcas, diseños industriales y satélites.
Uno de los pedidos más urgentes de la USTR es la aprobación de una nueva ley de semillas, trabada por diferencias entre las semilleras y las entidades del campo. Esta semana hubo un encuentro entre las partes y la Casa Rosada es optimista respecto de un acuerdo por el pago de regalías y la cantidad de hectáreas exceptuadas.
El interés económico es concreto. El Gobierno sostiene que Brasil produce 30% más soja por hectárea que la Argentina, una brecha que atribuye a la calidad de las semillas antes que a la tierra. Ese menor rendimiento, calculado en una planilla, le quita al país US$6000 millones anuales en exportaciones.
Washington también expresó su intención de favorecer inversiones de sus empresas en yacimientos de tierras raras en la Argentina, entre otras cosas para frenar el ingreso de China a esa actividad. Se trata de un grupo de 17 elementos químicos usados en autos eléctricos, turbinas eólicas y equipos militares, y el país tiene potencial geológico para producirlos.
Uno de los empresarios que ve un negocio extraordinario es José Luis Manzano, activo comprador de activos en la gestión de Milei. Junto a sus socios en Edenor se quedó con el control de Metrogas y, de la mano de la suiza Mercuria, participa del negocio de combustibles que era de Shell. El exministro de Carlos Menem contrató a Alexander Strategy Group, una consultora de Washington especializada en lobby, para llevar sus inquietudes sobre minerales críticos al centro del poder norteamericano. La empresa cobró US$40.000.
Goettman casi coincidió en Buenos Aires con Rajesh Agrawal, secretario de Comercio de India, que pidió elevar de categoría a su país para facilitar el ingreso de medicamentos. La India es uno de los mayores productores farmacéuticos del planeta y exporta a precios convenientes. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, tiene entre sus prioridades facilitar ese tipo de operaciones, aunque el tema no avanzó por trabas normativas que dependen del Ministerio de Salud, a cargo de Mario Lugones.
La gestión de Milei hizo un trabajo profundo para pasar de un modelo de alta intervención pública, déficit e inflación a otro de apertura, desregulación, superávit y desinflación. Pero una parte de las grandes promesas necesita madurar para desplegar su potencial. Sturzenegger lo expresa con crudeza: hay que darles tiempo a las fuerzas del mercado para que actúen, dice.
El problema es que esa germinación no tiene en cuenta el calendario político, que el año próximo define la continuidad o la interrupción del proyecto. La economía creció en el primer trimestre, pero cayó en el segundo. Si en el tercer trimestre vuelve a tropezar, la Argentina entrará técnicamente en recesión. Julio arrancó mal: la industria cayó 5% y la construcción, 4,6%. Las consultoras que analizan datos de alta frecuencia de agosto sostienen que hasta ahora no hay motivos que sugieran un rebote.
Por qué importa
Los acuerdos con Washington y Nueva Delhi pueden destrabar inversiones y exportaciones, pero sus resultados dependen de tiempos que la política no garantiza. Con la economía al filo de la recesión, cada trimestre cuenta.
Qué sigue
La definición de la nueva ley de semillas y la respuesta argentina a los pedidos de EE.UU. marcan la agenda inmediata. En paralelo, los datos del tercer trimestre definirán si el país entra técnicamente en recesión.
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