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Milei dijo en la ONU que "la Argentina es la nueva tierra prometida"

El Presidente presentó al país como un destino ideal para inversores, pero la realidad política y económica todavía queda lejos de esa meta.

Redacción••2 min de lectura
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Peregrinaje de futuro incierto

El presidente Javier Milei afirmó ante la ONU que "la Argentina es la nueva tierra prometida", una definición que busca instalar al país como destino privilegiado para inversores internacionales. La frase, pronunciada en el marco de su discurso ante el organismo, apunta a un público específico: los dueños del capital que buscan recursos naturales explotables y rentables en entornos pacíficos.

La comparación con la epopeya bíblica quedó flotando en el aire. Milei omitió aclarar si se autopercibe como el Moisés de esa travesía y si su hermana, Karina Milei, ocuparía el rol de Josué. Lo que sí dejó claro es que aspira a que la Argentina compita con Uruguay por el título de la "Suiza" del sur, un vergel de inversiones en el que el país todavía no logra convertirse.

La postal no es nueva. Durante el siglo pasado, los argentinos se enorgullecían de decir que eran la Europa de América Latina. Los porteños subrayaban que la avenida de Mayo era un calco de Madrid, que la Recoleta parecía una postal de París, que el barrio inglés de Caballito era un rincón londinense y que La Boca era el muestrario de la vida del sur de Italia. Hasta el expresidente Alberto Fernández metió al país en un balurdo internacional con su frase: "Los argentinos venimos de los barcos".

Solo nos fue quedando el sueño de convertirnos alguna vez en aquella Europa de la que vinieron nuestros abuelos a tener una vida mejor, pero no logramos todavía erradicar la decadencia

El nuevo siglo cambió el mapa. Los conflictos interreligiosos, el terrorismo y el imperialismo ruso que no cesa en su intento de reconquistar el territorio perdido tras la caída del Muro de Berlín marcaron otro ritmo. En ese contexto, los inversores solo miran dos cuestiones concretas: recursos naturales y seguridad jurídica. "La patria es la billetera", resume esa lógica sin bandera ni himno.

Con esa aspiración ajena en mente, Milei lanzó su frase en la ONU. La ensoñación de una tierra prometida choca con la realidad política argentina y sus contradicciones. Los argentinos hacen sacrificios para llegar a ese destino, pero el camino sigue siendo largo y el punto de llegada, por ahora, una promesa.

Por qué importa

La declaración de Milei ante la ONU busca atraer inversiones con una imagen de estabilidad y recursos naturales. El desafío es que esa promesa conviva con la crisis económica y las contradicciones políticas que el propio país arrastra.

Qué sigue

Habrá que ver si el discurso se traduce en anuncios concretos de inversión o en gestos diplomáticos que acerquen a la Argentina a ese lugar que Milei imagina. La próxima cumbre internacional será una nueva vidriera para medir si la promesa tiene sustento.

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