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Milei, la fe y una economía en rojo: el presidente que espera un milagro

El mandatario profundiza su giro místico mientras la actividad cae 2,9% y el riesgo país supera los 600 puntos

Redacción••3 min de lectura
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Un Milei místico que necesita un milagro

Javier Milei volvió a mostrarse como un líder que combina economía y teología. Durante su última visita a Nueva York, en el instituto Yeshiva Darchei Torah de Queens, donde recibió un premio, el presidente planteó una disyuntiva sin matices: "La vida y el bien de un lado, la muerte y el mal del otro. No hay tercer camino". La frase forma parte del epílogo de un libro que escribe en la residencia de Olivos, en el que propone vincular el desarrollo económico con la fe y la prosperidad con la obediencia espiritual.

El texto, ya leído parcialmente para alumnos del colegio ORT, sugiere que su relación con Dios lo habilitará para decretar dónde está el bien y dónde el mal. Se trata de una religiosidad nueva, que lo tomó en pleno ejercicio del poder y que le consume buena parte de su tiempo. Por eso delegó la gestión política en su hermana y la macroeconomía en el ministro Luis Caputo.

Mientras el presidente profundiza ese camino, los números de la economía argentina muestran un panorama complejo. La actividad económica cayó 2,9% en julio, la mayor contracción mensual en seis años. La industria, el comercio y la construcción siguen en caída. La confianza industrial descendió en agosto y la producción metalúrgica se derrumbó 6,1%.

Hasta los sectores que habían sido ganadores del modelo, como minería, hidrocarburos y finanzas, perdieron cerca de 26.000 empleos desde noviembre de 2023. Crecieron el cuentapropismo y la informalidad, y se calcula que cada nuevo trabajo precario paga menos de la mitad que un puesto en blanco.

La pobreza aumentó 4,1 puntos porcentuales, unos dos millones de argentinos más, y alcanzó el 32,3% en el primer semestre. Los salarios privados apenas le ganaron a la inflación en los últimos treinta días, después de haber perdido durante toda la temporada, y las tarifas subieron 7 puntos por encima de ese índice. El consumo masivo bajó 1,5% en agosto y acumula una caída de 2,7%. La morosidad no cedió y golpea sobre todo a los jóvenes, mientras la inversión cayó 11% interanual.

La respuesta oficial a estos datos fue, para los mercados, decepcionante. Caputo atribuyó parte de la caída a las nevadas, las lluvias y el Mundial de Messi. Tras la entrevista de Milei con Bloomberg TV, donde el presidente minimizó el impacto de la recesión, el riesgo país superó los 600 puntos básicos. Los observadores de Wall Street tomaron nota.

Es obvio que las águilas de las finanzas internacionales no coinciden mucho con el optimismo inflado y marketinero, ni con la contabilidad creativa de los voceros del Gobierno

El episodio más delicado ocurrió semanas atrás, cuando el Gobierno evaluó reinstaurar el cepo cambiario ante una corrida. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, detuvo la catástrofe con un tuit minutos antes de que abrieran los mercados. El hecho reveló la ausencia del Presidente en la mecánica fina de la gestión económica.

Gita Gopinath, exsubdirectora gerenta del Fondo Monetario Internacional, elogió la motosierra fiscal pero sugirió flexibilizar el programa: "El Gobierno está siendo mucho más cauteloso de lo que debería a la hora de comprar dólares para aumentar sus reservas". La economista coincide con muchos analistas locales de ideología liberal, aunque Milei lee esas sugerencias como ataques a su dogma.

El presidente prefiere a quienes le susurran que ya hizo todos los deberes y que solo debe esperar los vientos divinos. Mientras tanto, la economía real sigue mostrando signos de agotamiento y la sociedad se dolariza para viajes y atesoramiento a un ritmo acelerado.

Por qué importa

El rumbo espiritual del presidente convive con una economía en recesión, caída del empleo formal y aumento de la pobreza. Las decisiones económicas clave quedan delegadas mientras los mercados observan con desconfianza.

Qué sigue

Se espera la publicación del libro de Milei y nuevas señales del FMI sobre el programa. La evolución del riesgo país y las reservas del Banco Central marcarán el margen de maniobra del Gobierno en los próximos meses.

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