Política

Milei, la inversión y el dilema 2027: por qué el mercado no termina de definir precios

El riesgo país no baja de 500 puntos, la inversión cayó 11,1% y el RIGI espera desembolsos para 2027 en un clima de incertidumbre política.

Redacción5 min de lectura
La Argentina, ante el dilema de seguir con el actual o volver con el ex

El cambio de régimen económico que impulsa Javier Milei avanzó solo una parte del camino. Es probable que le alcance para llegar a las elecciones del año próximo con logros visibles, como el equilibrio fiscal y la baja de la inflación, aunque todavía insuficientes para darlas por ganadas. Ni el libertario más optimista arriesga una respuesta.

Lo que falta explica las dudas de empresarios y ahorristas. El riesgo país no consigue bajar de la zona de 500 puntos básicos y la inversión cayó 11,1% en el segundo trimestre frente al mismo lapso del año pasado y 0,8% respecto del trimestre anterior.

Gran parte de esa incertidumbre es política. Como todo está sujeto a lo que pase en 2027, en el establishment cuesta hasta calcular el valor de los activos. José Luis Manzano, Mauricio Filiberti y Daniel Vila, dueños de Edenor, acaban de comprar el restante 70% de Metrogas en 780 millones de dólares, lo que llevó la valuación de las acciones a 1060 millones.

¿Caro o barato? El sector suele medirlo por el Ebitda, el beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones. En Metrogas, esos 1060 millones equivalen a seis veces la Ebitda, bastante menos que la media de compañías similares de Brasil, que orillan las 9 veces. ¿Un valor atractivo? No necesariamente. "Solo si la Argentina funciona habrá sido barato", explica un inversor.

La política incide incluso entre quienes entraron al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que lleva anunciados y registrados 150.000 millones de dólares. De ese total, 50.000 millones ya fueron aprobados y deberán desembolsarse en 2027 para no perder los beneficios. De ahí tanta prudencia. ¿Y si el modelo fracasa? ¿Y si vuelve el kirchnerismo?

En la discusión entran también intereses sectoriales. El martes, en la reunión de junta directiva de la Unión Industrial Argentina (UIA), la coincidencia volvió a ser pesimista sobre el futuro. Casi todos volvieron a pronunciar un concepto tabú, tipo de cambio: necesitan uno más devaluado para ser competitivos, justo lo que el Gobierno intenta evitar. Por eso la relación volvió a tensarse. Difícil, por ejemplo, encontrar una fecha para el encuentro que Luis Caputo, ministro de Economía, le postergó a la conducción fabril hace tres semanas, después de las críticas de Guillermo Moretti, empresario pyme de Santa Fe, durante el Día de la Industria.

El menos convencido de dar un volantazo es Milei. Ni en política cambiaria ni monetaria ni, mucho menos, fiscal, aun con el costo de sostener el ajuste mientras cae la recaudación. Decisiones irrevocables por convicción y, por lo tanto, independientes de la política y las elecciones, incluso si las pusieran en riesgo.

A veces el Presidente parece desatender de manera deliberada los daños. Hasta ayer, nadie en lo más alto del poder había llamado a Patricia Bullrich para explicarle el desaire de haber incluido en el proyecto de presupuesto enviado al Congreso condiciones para la atención de discapacidad muy distintas de las que ella venía negociando con la oposición. La senadora respondió con un posteo explosivo, el video que la mostraba tarareando una canción de Lali Espósito, bastante más provocador para Milei que la Marcha de la Bronca que Bregman y Del Caño organizan para hoy.

"No soy una empleada y varios de los votos son míos", la oyeron decir a Bullrich. Su bronca residía no solo en el aspecto personal, sino en una posible reacción adversa de los aliados del Gobierno, algo que también ocurrió. A las 15 del miércoles, ya con el borrador del proyecto enviado, la diputada Karina Banfi entró en la Comisión de Discapacidad y miró a su par Silvana Giudice, de La Libertad Avanza, que no la dejó ni empezar a hablar. "Hola, sí, ya sé: nos pegamos un tiro en el pie", se anticipó Giudice.

Vienen varias de estas discusiones. Un problema para los libertarios menos combativos, aquellos que piensan que el ruido legislativo nunca será gratuito y mete ruido en el mercado. El ministro de Economía dice haber estado trabajando para impedir efectos indeseables. ¿Contará otra vez con Scott Bessent? Hasta ahora no trascendieron detalles de su último encuentro con el secretario del Tesoro norteamericano. Bessent, esta semana, en la Cámara de Representantes, volvió a defender aquel salvataje a la Argentina con el argumento de que Estados Unidos había ganado comprando pesos. "El objetivo fue proteger el capital del pueblo estadounidense. De hecho, obtuvimos decenas de millones de dólares", dijo.

¿Será una de las cartas que Milei guarda para la campaña? Probable. Quienes llevan adelante las negociaciones con los republicanos no descartan esa posibilidad ni otra sorpresa en el tema Malvinas. Y no demasiado más: nadie espera un repunte demoledor en la actividad o el consumo. En materia económica el Gobierno parece apostar solo al movimiento que podría generar el regreso del crédito. "Es más un problema de demanda que de oferta", dijo un banquero que argumenta que el deterioro en la mora empezó con la caída en los ingresos.

La expectativa libertaria estará entonces más bien puesta en lo que pueda ofrecer electoralmente la oposición. Hasta ahora, el peronismo ha jugado en favor de Milei. Pero no tanto por la dispersión de apetencias, algo siempre corregible, como por la ausencia de candidatos ajenos al fracaso económico reciente. La interna ayuda además al Gobierno. La crítica del kirchnerismo a Axel Kicillof es cada vez más cruenta. "Fuerza Patria en algún punto pasó a ser Fuerza Pauta", dijo Mayra Mendoza en el streaming Sakura. Sergio Massa lo cuestiona de un modo más sutil. En las reuniones con intendentes, a las que lleva encuestas de Sebastián Galmarini que lo dan ganador por 9 puntos en segunda vuelta, se lamenta de que el gobernador no tenga el aval de Cristina Kirchner a pesar de que, dice, él hace todo lo posible por acercarlos.

Todo está tan trabado que parece apuntalar a Milei. Sin sorpresa, como la que tuvo en los triunfos de Menem, Kirchner y hasta Alberto Fernández, el peronismo resta posibilidades. "Es como volver con una ex", plantea el analista Gabriel Slavinsky, y agrega que en política "seguir con el actual" tampoco supone una decisión fácil porque es por cuatro años. En el fondo del dilema subyacen la inversión, el riesgo país y una vieja pregunta irresuelta: qué tan convencida está la sociedad de una transformación no exenta de dificultades y sin dudas inconclusa.

Por qué importa

La indefinición sobre 2027 encarece el cálculo de activos y frena inversiones. Si el RIGI no se desembolsa en plazo, el país pierde proyectos clave y el Gobierno queda sin su principal carta económica para la campaña.

Qué sigue

Hay que mirar la letra chica del presupuesto en discapacidad, la próxima reunión entre Caputo y la UIA y los desembolsos del RIGI con vencimiento en 2027. También si Milei vuelve a usar el vínculo con Bessent como carta electoral.

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