Política

Milei y Trump: la apuesta geopolítica que reordena el tablero argentino

El alineamiento con la Casa Blanca redefine la política exterior, el reclamo por Malvinas y la posición del país ante un mundo en reconfiguración.

Redacción3 min de lectura
El mundo de Milei en el universo de Trump

La apuesta de Javier Milei por Donald Trump antes de las elecciones estadounidenses le valió un reconocimiento que la Casa Blanca sostiene con gestos concretos. El presidente argentino se anticipó al triunfo del republicano sobre Kamala Harris y ese movimiento le permitió posicionarse como un socio confiable en un momento de reacomodamiento global.

La relación entre ambos mandatarios trasciende las diferencias ideológicas. Trump utiliza al Estado como herramienta para renegociar el sistema comercial mundial, una operación que busca recuperar la producción industrial estadounidense y que, según el análisis, continuarán quienes lo sucedan.

El vínculo se fortaleció tras la asistencia financiera que la Casa Blanca gestionó frente al tembladeral cambiario previo a las elecciones argentinas. Como respuesta, Milei dispuso una apertura con desgravación impositiva para grandes jugadores de la minería, la energía y la economía del conocimiento.

Sin embargo, la reescritura de los pactos de posguerra no entrega los resultados esperados. Trump no logra frenar el avance comercial chino y su estilo agresivo generó reacciones entre los viejos aliados. La Unión Europea le ofreció esta semana un acuerdo de integración a Canadá, una sociedad entre dos heridos por los empujones arancelarios.

En ese contexto, Milei retomó la dureza que el kirchnerismo había instalado respecto del reclamo por las islas Malvinas. Las medidas de represalia contra las empresas que exploran petróleo en el subsuelo marino que rodea las islas no pasarán de declaraciones mientras la Argentina no tenga poder para ejecutar las sanciones prometidas.

La supuesta solidaridad regional con el país son apenas frases de ocasión. Chile y Uruguay acentuarán sus relaciones con las islas, incrementando su abastecimiento de alimentos e insumos. En el caso uruguayo, aunque el presidente Yamandú Orsi lo haya negado, se negocia una conexión submarina con Montevideo que le dará un vínculo digital pleno que las islas todavía no tienen.

La inversión millonaria para la construcción de una base naval en Tierra del Fuego fue presentada como parte de esta política, pero en realidad es un compromiso pendiente desde los días en los que Milei se entrevistó con la jefa del Comando Sur, Laura Richardson, en abril de 2024. Fue la confirmación de que los Estados Unidos necesitan un soporte logístico para sus operaciones en la Antártida.

Trump jugueteó con la posibilidad de un conflicto entre el Reino Unido y la Argentina pasando por alto la reticencia del país a recurrir a otra guerra y su evidente incapacidad material para afrontar un desatino bélico. Si Estados Unidos e Israel deciden pasar por encima del embargo de armas impuesto por Londres desde 1982, recién entonces la Argentina podría empezar una política de rearme que llevará años y fondos que Milei no tiene.

Entretanto, Milei usará el tema como recurso político interno y Trump lo mantendrá integrado como parte de las presiones sobre el primer ministro británico para que aumente los fondos que ese país aporta a la OTAN. Como consecuencia vecina, por primera vez los gobiernos de Irlanda del Norte, Escocia y Gales armaron un frente separatista.

Trump rompe con Europa y con Gran Bretaña o hace como que rompe. Pero sus interpelados se lo toman en serio y hay consecuencias. Milei y el país que gobiernan viajan en ese barco asolado por interminables tormentas.

Por qué importa

El alineamiento con Washington condiciona decisiones clave para la Argentina: desde la política de rearme y el reclamo por Malvinas hasta la relación con China y Europa. La apuesta de Milei define el margen de maniobra del país en un tablero global en plena reconfiguración.

Qué sigue

La próxima ola impactará el 3 de noviembre, cuando se define el futuro del orden mundial que Milei y Trump intentan moldear. La evolución del conflicto con Irán y el precio del petróleo marcarán el pulso de la relación bilateral.

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