Política

Milei y Kicillof se adelantaron en Nueva York y la economía argentina quedó en la mira

Los dos anticiparon sus postulaciones ante inversores y dirigentes internacionales mientras el riesgo país sube y la pobreza rompe la tendencia a la baja

Redacción••4 min de lectura
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La campaña se calienta, la economía se congela

Javier Milei y Axel Kicillof anticiparon de hecho sus postulaciones presidenciales durante la semana mundial de Nueva York, con presentaciones ante la comunidad financiera, económica y política internacional. Los dos dicen que no están en campaña, pero los gestos y los discursos apuntaron a instalar sus candidaturas con casi un año de anticipación.

La instalación prematura tiene efectos concretos en la economía local. El riesgo país subió más del 40% en un mes y los bonos argentinos y las acciones de compañías nacionales mostraron una performance errática, en un contexto internacional volátil que también golpea a economías más estables.

“Para la mayoría de los inversores el año ya se cerró respecto de la Argentina. Ahora queda esperar y ver, hasta que se disipe la incertidumbre electoral. Nadie, razonablemente, va a ampliar sus carteras en el país e incluso pueden llevarlos a un nivel un poco menor de exposición local”, sostuvo el responsable de un importante fondo de inversiones que desde Manhattan opera en el país. Colegas de Estados Unidos y agentes locales repiten diagnósticos similares.

El aumento del índice de pobreza, difundido ayer y ubicado un poco por encima de lo previsto, rompió la tendencia decreciente sostenida durante un año y medio. El intento del Gobierno por relativizarlo no calmó las inquietudes. Los números de la actividad tampoco dan señales para asegurar que no se estará técnicamente en recesión cuando se difunda el próximo indicador.

Milei, lejos de minimizar el factor de riesgo electoral, lo maximizó durante su visita de tres días a la capital financiera mundial. Volvió a correr el arco hacia 2028 respecto de la fecha en la que podría percibirse el éxito palpable de sus medidas. Sin quererlo, fortaleció las dudas sobre lo que sucederá con la economía personal el año próximo.

“Anda un imbécil acá en Nueva York hablando y eso justamente hace que nuestro riesgo país suba”, dijo el presidente en alusión al gobernador bonaerense. Lo afirmó en una de las primeras actividades de su agenda, que incluyó su participación en la asamblea anual de las Naciones Unidas, disertaciones económicas, la recepción de un premio por su adscripción a Israel y encuentros con banqueros, agentes financieros y ejecutivos de grandes empresas.

Según expresiones mayoritarias, los empresarios salieron conformes de las reuniones, aunque Milei no aportó novedades y se mantuvo en su repertorio conocido. Se ausentó sin aviso de una exclusiva reunión con ejecutivos organizada por la titular del Consejo de las Américas, Susan Segal. “Estaba cansado y muy dolorido de la espalda después de un día muy intenso, así que cuando iba camino de la reunión decidió cambiar el rumbo e irse al hotel”, explicó una fuente allegada al presidente.

El contexto cambió respecto de sus anteriores presentaciones, ahora con el calendario y el clima electoral ya instalados. En ese escenario, Milei pareció desoír una de las máximas de los manuales de campaña: la que desaconseja a los aspirantes a una reelección potenciar a los rivales y subrayar los riesgos extremos de un cambio radical de rumbo en economías frágiles.

Contrapunto electoral

Kicillof le devolvió atenciones y criticó con dureza las políticas de Milei, para contrarrestar la publicidad oficialista de los éxitos económicos y sociales desplegada por el Presidente, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el embajador argentino ante la Casa Blanca, Alec Oxenford.

En su primer viaje de exhibición como precandidato, el gobernador procuró desarmar prejuicios, bajar prevenciones y mostrarse moderado, razonable, contrario a la emisión descontrolada y buen pagador ante acreedores y potenciales prestamistas. No dejó de reafirmar posiciones y enrolamientos conocidos.

Subrayó las zonas oscuras de la realidad local y cuestionó no solo la microeconomía sino también los fundamentos de la estabilidad macroeconómica y su sustentabilidad. Negó que la suba del riesgo se debiera a la posibilidad de que él fuera presidente y la atribuyó a “las dificultades que habrá para afrontar los exigentes vencimientos de deuda del año próximo”.

“No sólo no hay un milagro económico en la Argentina, sino que estamos sufriendo una verdadera catástrofe: se han perdido miles de empleos, cierran empresas todos los días, caen los salarios y empeora día a día la calidad de vida de nuestro pueblo”, dijo Kicillof. Lo afirmó en una reunión con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, dos referentes socialdemócratas lejos del álbum de favoritos de los dueños del dinero.

Los colaboradores de Kicillof se jactaron de ese encuentro: “Esa foto lo pone en la escena mundial como par de dos figuras internacionales. Ese lugar lo ocupa él y no otro. Y reafirma su perfil”. Los kicillofistas consideraron positiva la primera incursión destinada a derribar fantasmas en campo visitante.

“No fue mala su visita y hasta podría decirse que fue bastante buena, pero todavía falta mucho para que genere confianza y despeje el temor a un regreso del populismo irresponsable. Sus definiciones son todavía muy vagas, tanto que evitó no solo exponer un programa de gobierno sino que ni siquiera habló de medidas concretas si llegara a la presidencia porque, dijo, todavía ni siquiera es candidato”, afirmó un inversor que participó de las reuniones en las que habló Kicillof. Otros dos ejecutivos coincidieron con esa afirmación.

Por qué importa

La pulseada electoral anticipada entre Milei y Kicillof ya impacta en la economía real: los inversores frenan sus apuestas en el país hasta que se despeje la incertidumbre, mientras el riesgo país sube y la pobreza vuelve a crecer.

Qué sigue

Habrá que seguir la difusión del próximo indicador de actividad, que podría confirmar una recesión técnica, y el impacto de los vencimientos de deuda del año próximo en un contexto electoral que recién empieza.

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