Historia

Napoleón III y el bosque artificial más grande de Europa: 10.000 km² en Francia

La reforestación de las Landas, impulsada por una ley de 1857, creó una masa forestal que hoy abarca casi el 2% del territorio francés.

Redacción3 min de lectura
En 1857, Napoleón III ordenó a las ciudades francesas que desecaran un pantano y plantaran pinos; el resultado fue un bosque de 10.000 kilómetros cuadrados

En 1857, el emperador Napoleón III ordenó a las ciudades francesas desecar un pantano y plantar pinos. El resultado fue un bosque de 10.000 kilómetros cuadrados, una de las masas forestales implantadas más grandes de Europa. Una tercera parte de esa superficie está protegida por un parque natural.

La región de las Landas, en el suroeste de Francia, estaba dominada por dunas, pantanos y llanuras que permanecían inundadas durante buena parte del año. A fines del siglo XVIII, un propietario de tierras vio en la plantación de pino marítimo una manera eficaz de convertir ese paisaje en una zona productiva. La idea ganó impulso en 1857 gracias a una ley del emperador.

En 1776, Guillaume Desbiey, que tenía tierras en Soustons, se dio cuenta de que era posible reforestar esas tierras improductivas. Recién en 1849, el ingeniero Jules Chambrelent adquirió 500 hectáreas y comenzó sus propios experimentos con semillas de pino marítimo (Pinus pinaster). Para 1855, la superficie recuperada alcanzaba las 20.000 hectáreas. El éxito de su proyecto fue recompensado con la Legión de Honor.

También despertó el interés del emperador Napoleón III (1808-1873), sobrino de Napoleón Bonaparte, que visitó la región en 1855 y quedó impresionado a tal punto que decidió comprar 7.400 hectáreas para recuperarlas. El 19 de junio de 1857 firmó una ley que obligaba al saneamiento y la reforestación de las Landas. El emperador quería que, además de plantar árboles, los municipios drenaran los terrenos, impulsaran la agricultura, favorecieran el asentamiento de población y, así, convirtieran a la región en un territorio próspero.

Otro ingeniero, Henri Crouzet, complementó el proyecto de Chambrelent. Crouzet comprendió que el verdadero problema era el agua. La vegetación tenía dificultades para desarrollarse porque grandes superficies permanecían anegadas durante meses. Su solución consistió en crear una red de canales que permitiera evacuar el exceso de agua y preparar el terreno para la plantación de los pinos.

Como parte de esta reforestación, Napoleón III creó, en 1863, la finca Solférino, de 7.000 hectáreas, que podría considerarse un proyecto social de vanguardia. Allí, los agricultores recibían alojamiento gratuito y una parcela de tierra a cambio de 75 días de trabajo al año y podían convertirse en propietarios luego de una década. Al morir Napoleón III, la propiedad pasó a manos de su esposa, la española Eugenia de Montijo, que la vendería en 1905. El proyecto social había perdido fuerza, pero la ciudad de Solférino permanece como ejemplo de la arquitectura de la Segunda República.

La reforestación impulsada por Napoleón III es el origen de una de las masas forestales artificiales más grandes de Europa. Abarca unos 10.000 km², casi un 2% del territorio francés. Durante mucho tiempo, los árboles estuvieron destinados a la producción de resina, pero hoy se talan para obtener madera. Una tercera parte (casi 3.000 km²) está protegida por el Parque Natural Regional de las Landas de Gascogne.

Los desastres naturales han puesto en riesgo a estos bosques. En 1949, un incendio arrasó el pinar y redujo a cenizas casi la mitad de los árboles. Desde 1950, la reforestación se ha realizado de forma más sistemática, lo que ha permitido su recuperación. Varias tormentas causaron grandes daños. En especial, Klaus que afectó unas 685.000 hectáreas en enero de 2009. Una década antes, la región había sido afectada por la tormenta Martin y, en 2026, los incendios ocurridos durante una intensa ola de calor arrasaron unas 1.000 hectáreas.

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