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Neuronas humanas en un chip aprenden a jugar Doom en experimento australiano

Investigadores de Cortical Labs demostraron que células cerebrales cultivadas pueden ejecutar tareas de aprendizaje integradas a silicio, abriendo camino a computadoras biológicas más eficientes.

Redacción2 min de lectura
Neuronas humanas en un chip aprenden a jugar Doom en experimento australiano
Neuronas humanas en un chip aprenden a jugar Doom en experimento australiano

Un equipo de investigadores australianos logró que neuronas humanas cultivadas en laboratorio aprendieran a jugar Doom, el clásico videojuego de los años 90, tras ser integradas a un chip de silicio. El avance, desarrollado por Cortical Labs, refuerza el potencial de las computadoras biológicas como alternativa más eficiente en el consumo de energía respecto de los sistemas convencionales basados en silicio.

Cada una de estas computadoras biológicas contiene alrededor de 200.000 células cerebrales humanas vivas, cultivadas a partir de células madre obtenidas mediante donaciones de sangre. Las neuronas fueron sometidas a un proceso de entrenamiento que comenzó con Pong, el videojuego más simple, para avanzar hacia desafíos más complejos como Doom, que requiere exploración tridimensional, identificación de enemigos y reacción táctica.

Al inicio del experimento, las neuronas presentaban un desempeño de "principiante que nunca había jugado videojuegos", según explicó Alon Loeffler, investigador del equipo. "Chocaban mucho contra las paredes, disparaban a las paredes, daban media vuelta, hacían cosas extrañas", describió. Con el tiempo, sin embargo, "comenzaron a apuntar a los enemigos con más regularidad y precisión".

El funcionamiento del chip, denominado CL1, se basa en transformar el entorno digital de Doom en patrones de señales eléctricas que las neuronas pueden procesar. Cuando aparece un enemigo en pantalla, electrodos específicos estimulan las células cerebrales, provocando una reacción: disparar, moverse a izquierda o derecha. Los investigadores monitorean la actividad eléctrica neuronal en tiempo real y ajustan los estímulos para influir y entrenar la respuesta celular.

Aunque el desempeño aún está lejos de ser perfecto, Cortical Labs sostiene que el experimento demuestra la capacidad de las neuronas para adaptarse a estímulos en tiempo real y ejecutar tareas de aprendizaje orientadas a objetivos específicos. La compañía planea aplicar esta tecnología más allá de los videojuegos, en áreas como desarrollo de fármacos y sistemas de aprendizaje automático similares a la inteligencia artificial.

La ventaja fundamental de este enfoque radica en la eficiencia energética. El cerebro humano funciona con una potencia estimada de 20 vatios, un nivel de consumo que los chips de silicio e inteligencia artificial convencional aún no consiguen igualar. "Recién estamos comenzando a vislumbrar lo que estos cultivos neuronales pueden lograr cuando se integran a sistemas como nuestro CL1", afirmó Brett Kagan, quien describió el chip como "una forma de inteligencia más sostenible y poderosa".

Los especialistas aclaran que la propuesta no busca reemplazar la inteligencia artificial tradicional, sino ofrecer nuevas capacidades tecnológicas complementarias. Alon Loeffler sostuvo que "necesitamos mejores formas de gestionar ese consumo de energía y alcanzar niveles más altos de eficiencia. No se trata de ciencia descabellada ni de un grupo de estafadores. Es ciencia real y está produciendo avances concretos".

Las células cultivadas tienen una vida útil de aproximadamente seis meses y, de momento, aún no producen resultados totalmente consistentes ni programables. Sin embargo, los investigadores señalan que el menor consumo energético podría ser el valor principal de esta tecnología comparada con los chips convencionales, especialmente en contextos donde la eficiencia es crítica.

Fuente: La Nación.

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