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Oktubre cumple 40 años: el disco de Los Redondos que cambió el rock argentino

El segundo álbum de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, con "Jijiji" y la gráfica de Rocambole, marcó el despegue definitivo de la banda del Indio Solari.

Redacción••3 min de lectura
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40 años de Oktubre, cuando Los Redondos “revolucionaron” el rock argentino: del nacimiento de “Jijiji” a la iconografía de Rocambole

El 4 de octubre de 1986, hace 40 años, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota publicaba Oktubre, su segundo disco de estudio. La placa marcó un antes y un después en la historia del grupo y del rock argentino, y dejó atrás el optimismo inicial que había despertado el regreso de la democracia tres años antes.

El álbum, grabado en los estudios Panda con Osvel Costa como técnico, reunió nueve canciones con un sonido oscuro y reverberante. Incluye algunos de los temas más emblemáticos de la banda, como "Jijiji", "Semen-up", "Preso en mi ciudad", "Motor psico" y "Canción para naufragios". También definió una iconografía a cargo de Ricardo Cohen, más conocido como Rocambole, basada en los procesos revolucionarios históricos y en un cruce entre la estética de la Revolución Rusa de 1917 y los trabajos de Antonio Berni.

Hasta ese momento, Los Redondos solo habían editado Gulp el año previo, un registro realizado en pocas horas en el que la banda repasó canciones que ya tocaba en vivo. Oktubre representó un despegue definitivo, con una búsqueda sonora que marcó una tendencia.

Además del cuerpo estable del grupo, integrado por Carlos "Indio" Solari en la voz, Skay Beilinson en la guitarra solista, Semilla Bucciarelli en bajo, Tito "Fargo" D'Aviero en segunda guitarra, Willy Crook en saxo y Juan "Piojo" Ábalos en batería, la grabación sumó los aportes de Daniel Melero en teclados y Claudio Fernández en percusiones.

"Lo primero que me viene a la mente para destacar es que es un disco que se hizo con un poco más de estructura que el anterior", recordó Tito Fargo. "Se grabó en Panda con un técnico y tuvo lo que ahora se llama preproducción". El guitarrista definió a Oktubre como "un disco frío y más cerebral" en relación a Gulp, al que considera "más visceral y menos pensado".

El cambio de paradigma generó cierto descontento en Willy Crook, que no coincidía con el uso de algunos efectos durante la grabación. "El técnico se había comprado un aparato de reverb y se lo ponía a todo. Es como si yo le pusiera helado de chocolate a todo porque me gusta", dijo el saxofonista. "Ahora lo escucho y me gusta el disco, pero me acuerdo que salía bastante frustrado del estudio".

Esa decisión estética aportó un clima opresivo a las canciones, similar al de grupos pospunk como Joy Division, que encajó con la densidad temática. La experiencia sentó un precedente en el rock argentino, que pasaba del optimismo de la "primavera alfonsinista" a la decepción por la hiperinflación y las presiones militares, como los levantamientos "carapintadas" de Aldo Rico al año siguiente.

El periodista y escritor Enrique Symns, cómplice habitual del grupo platense, escribió en enero de 1987 en la revista Cerdos y Peces que los 41 minutos de Oktubre son "la consagración de los Redondos y su punto de partida hacia el futuro".

Más allá de lo musical, el disco exuda ideología en el sonido, las letras y el aspecto visual, en un proceso creativo que se definía en la "mesa chica" conformada por el Indio, Skay, la Negra Poli y Rocambole. "La mayor parte de la trayectoria gráfica de Los Redondos se basó en un concepto previo. Mi tarea consistió en hacer visible lo que musicalmente y poéticamente pensaba el colectivo artístico", explicó Rocambole. "La idea principal era recordar admirativamente los procesos revolucionarios y las luchas protagonizadas por las masas en la historia de la Humanidad".

El impacto de la gráfica fue tal que el artista sigue entre sorprendido y agradecido. Oktubre quedó instalado como el trabajo más apreciado por los seguidores y como una bisagra en la historia del rock nacional.

Por qué importa

Oktubre selló el paso del optimismo alfonsinista a la decepción de los años ochenta y convirtió a Los Redondos en un fenómeno cultural masivo. Cuatro décadas después, su sonido y su iconografía siguen vigentes en el rock argentino.

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