Operación Gardel: el gendarme de 19 años que murió en el atentado de Montoneros
Raúl Cuello volvía a San Juan cuando una bomba derribó el avión en Tucumán; su hermana Mónica reconstruye su historia

El 28 de agosto de 1975, la familia Cuello, en San José de Jáchal (San Juan), se preparaba para una doble celebración: el cumpleaños del menor de los hermanos y el regreso de Raúl, el mayor, tras semanas destinado en Tucumán. María Josefina, la madre, había cocinado masitas, un bizcochuelo y una torta. Pero ese día, una bomba colocada por Montoneros derribó el avión Hércules C-130 en el que viajaba Raúl, de 19 años, y cambió la historia de la familia para siempre.
Raúl Cuello había ingresado a Gendarmería menos de un año antes. Su hermana Mónica recuerda que, al despedirse, les dijo: "Cuídense, yo voy a volver". Fue la última vez que lo vio. El atentado, conocido como Operación Gardel, ocurrió en el aeropuerto Benjamín Matienzo de Tucumán y dejó un saldo de 13 muertos y decenas de heridos.
Mónica reconstruyó la vida de su hermano en una entrevista con LA NACION, en la que lo describió como "una persona excelente, fuera de lo común", querido por sus compañeros y profesores. Raúl era hincha de Boca, tocaba la guitarra y cantaba folclore con amigos de la escuela. Al terminar el secundario, decidió ingresar a Gendarmería para ayudar económicamente a su familia.
En mayo de 1975, Raúl volvió a San Juan tras no aprobar inglés en el curso. Según contó Mónica, sus compañeros luego le revelaron que también quería participar del Operativo Independencia, el despliegue militar ordenado por el gobierno de María Estela Martínez de Perón para combatir a la guerrilla del PRT-ERP en Tucumán. Raúl se ofreció a sus superiores y, aunque al principio no lo querían llevar por su poca experiencia, insistió hasta que lo destinaron a la provincia.
La familia vivió con preocupación su partida. "Sabíamos que iba a un lugar que no era lindo", recordó Mónica. Raúl se fue después de su cumpleaños, el 3 de julio, y no lo volvieron a ver. El 28 de agosto, tras cumplir funciones en el Operativo Independencia, abordó el Hércules C-130 que lo traería de regreso. Antes de subir, había ganado una guitarra en un sorteo, que pensaba regalarle a su hermano menor por su cumpleaños.
El avión despegó a las 13.05 desde Tucumán. A los pocos segundos, una explosión sacudió la aeronave, que cayó a unos 800 metros de la pista e inició un incendio. Raúl Cuello fue uno de los fallecidos. Tenía 19 años y había sido ascendido a cabo póstumamente.
Mónica recordó que la noticia llegó por radio, mientras su madre, intuyendo lo ocurrido, repitió: "Es el avión donde viene mi hijo". Tenía razón. La familia nunca imaginó que la celebración se convertiría en duelo. Hoy, a 51 años del atentado, Mónica mantiene viva la memoria de Raúl, un joven que soñaba con ser alguien y que murió en un hecho que marcó la historia argentina.
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