Agricultura

Perros entrenados detectan defectos invisibles en las bodegas mendocinas

El programa Natinga utiliza el olfato canino para identificar contaminantes en vinos, un sistema pionero que protege la calidad de la industria vitivinícola argentina.

Redacción2 min de lectura
Perros entrenados detectan defectos invisibles en las bodegas mendocinas
Perros entrenados detectan defectos invisibles en las bodegas mendocinas

Un equipo de perros especializados recorre las bodegas de Mendoza para detectar defectos imperceptibles al ojo humano. Se trata del programa Natinga, iniciativa de la tonelería internacional TN Coopers, que utiliza el extraordinario olfato canino para identificar moléculas contaminantes que arruinan la calidad del vino antes de que llegue al consumidor.

El sistema detecta TCA (Tricloroanisol) y TBA (Tribromoanisol), compuestos responsables de los defectos más temidos en la industria vitivinícola. "Estos son capaces de arruinar partidas enteras de vino", explicaron desde TN Coopers. No resultan tóxicos, pero dañan el sabor y aroma al tapar las características frutales y florales que caracterizan a cada vino.

Los canes adiestrados desde los dos meses de vida alcanzan umbrales de sensibilidad de hasta 0,2 nanogramos, cifra que supera ampliamente la capacidad de los laboratorios convencionales. Pueden detectar trazas mínimas de haloanisoles con una sensibilidad de entre 10 ng y 0,2 ng, lo que garantiza ambientes libres de contaminantes y protege tanto la reputación de los caldos argentinos como la confianza de productores y consumidores globales.

Las giras comenzaron el año pasado con Bony y Atenea, bajo la dirección del entrenador canino Marco Briceño. Bony, una labrador experimentada, es reconocida por su "olfato infatigable". Atenea, una pastor Belga Malinois, destaca por su agilidad y precisión extrema. El equipo también incluye a Clein, otro labrador avezado que se sumó a las operaciones el año pasado.

Desde TN Coopers subrayaron que "Natinga es el reflejo de nuestro compromiso inquebrantable con el cliente". La empresa no solo distribuye madera de roble de excelencia, sino que proporciona herramientas activas para asegurar que el vino llegue exactamente como el enólogo lo imaginó.

El trabajo del equipo se realiza bajo un protocolo riguroso que incluye presentaciones técnicas, demostraciones prácticas e inspecciones de bodegas con validación cruzada entre ejemplares, garantizando fiabilidad absoluta en cada hallazgo. Ya han visitado reconocidas bodegas como Las Perdices, Los Haroldos, Doña Paula y Catena Zapata.

El programa nació en 2010 como solución a uno de los principales desafíos de la industria: la presencia de contaminantes que alteran aroma y sabor. Evolucionó de proyecto experimental a programa permanente en 2021, consolidándose como estándar de control preventivo. Con más de una década de desarrollo, se posiciona como un sistema pionero y único a nivel mundial.

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