Religión

Sor Marta, la monja de clausura española de 29 años que se hizo viral en YouTube

Ingresó al monasterio Santa Cruz de Sahagún a los 18 años y hoy cuenta en redes cómo es la vida de oración, trabajo y silencio detrás de los muros

Redacción••2 min de lectura
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Sor Marta, la monja de clausura española de 29 años que se hizo viral en YouTube

Sor Marta es una monja de clausura española de 29 años que vive en el monasterio Santa Cruz, en Sahagún, España, y que se volvió conocida en YouTube con más de 120 mil suscriptores. Ingresó a los 18 años y hoy comparte en redes cómo es su rutina de oración, trabajo y silencio. En una entrevista con un creador de contenido de su país, contó las ventajas y desventajas de la vida que eligió.

La vocación le llegó a los 16, durante un viaje con sus padres a un monasterio de Navarra, mientras definía qué bachillerato estudiar. Tras leer la Regla de San Benito y contactarse con el monasterio de Sahagún, inició un proceso de discernimiento y visitas de experiencia que derivó en una formación de casi nueve años: postulantado, noviciado y votos temporales hasta la consagración definitiva.

Hoy se desempeña como formadora de novicias, portera y responsable de la tienda online y las redes sociales del monasterio. Su día arranca alrededor de las 6:00 con el Oficio de Lecturas en comunidad hasta las 7:10. A lo largo de la jornada rezan las horas litúrgicas —Laudes, Tercia, Sexta, Nona y Vísperas cantadas—, asisten a la Eucaristía, rezan el rosario y reservan momentos de oración personal en silencio. Se acuestan cerca de las 22:30.

Sobre la comida, Sor Marta fue concreta: “Comemos de todo. Hasta pizza. Una hermana sirve a todas, nos turnamos por semanas y otra hermana mientras lee. Comemos calladas, a excepción de los días de fiesta litúrgica, no fiesta religiosa. Halloween no va a ser”, explicó.

Parte del trabajo comunitario pasa por el obrador, donde elaboran recetas artesanales —hojaldres, amarguillos, coquitos, mantecadas, pastas de té y polvorones en Navidad— para venderlas y sostener económicamente el monasterio. Sobre la organización interna, señaló que “hay cargos que son más permanentes” y que los designa la madre abadesa, como la portería, la formación o la responsabilidad del dulce.

La monja también derribó varios mitos sobre la clausura: las reglas cambiaron y no es como se muestra en las películas. Pueden tener conexión a Internet, reciben visitas de familiares, tienen vacaciones y pueden hacer viajes fuera del monasterio. El suyo es un monasterio abierto a la comunidad, aunque aclaró que “hay otros que son más cerrados”. Para ella, quienes eligen esa vida lo hacen en libertad.

Respecto de las redes, fue clara: “Las uso un poco para buscar ese encuentro con los jóvenes y dar a conocer la vida monástica y el evangelio... lo que no se conoce, qué se tiende a mitificar y es imposible que se valore; por ahí va el tema de las redes sociales”.

Hacia el cierre de la entrevista, reflexionó sobre su decisión: “Noté como una paz y una sensación que dije: ‘Yo esto es lo que estaba buscando, no sé lo que es, pero es lo que estaba buscando’”.

Por qué importa

Su testimonio muestra cómo cambió la vida de clausura: ya no es el encierro que retratan las películas. Internet, visitas y vacaciones conviven con la oración, y su canal acerca esa realidad a los jóvenes.

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