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True crime argentino: ¿por qué los casos locales atraen a audiencias globales?

Desde Barreda hasta Pepita, la pistolera, las producciones locales convierten los prontuarios en relatos que cruzan fronteras.

Redacción2 min de lectura
¿Qué atractivo tienen los casos policiales argentinos para las audiencias globales?

El true crime argentino vive un auge en plataformas y salas de cine. En las últimas semanas, dos estrenos reavivan el género: la película de Prime Video sobre el caso Barreda y el film Pepita, la pistolera. Además, ya hay proyectos sobre el crimen de Nora Dalmasso y se suman títulos recientes como Crimen en el Country y Carmel: ¿Quién mató a Maria Marta?.

La historia criminal es una tradición del audiovisual local. Desde el caso García Belsunce hasta Yiya de Murano y Nahir Galarza, el género encuentra en los expedientes una cantera inagotable. Pero la recurrencia de casos mediáticos plantea un interrogante: ¿pueden estos relatos interesar a espectadores de otros países, como lo hizo la historia de Jeffrey Dahmer?

Una hipótesis sostiene que el true crime moderno no desciende del cine policial, sino del reality show. La televisión siempre buscó mostrar lo real en tiempo real, y el reality es su máxima expresión. Las plataformas, en cambio, ofrecen otra lógica: la ficción se desplaza a lo factual, y el crimen se convierte en un imán de audiencia.

El suspenso de estos casos surge del exceso de información y del ruido mediático que los rodea. El espectador ya conoce el desenlace, pero busca los detalles que la prensa no contó. Así, el relato audiovisual alimenta esa ansiedad, como lo entendió Hitchcock al tratar a la audiencia de voyeurs.

En Argentina, el género adopta un matiz particular. A diferencia del policial estadounidense, donde la justicia suele funcionar, aquí la investigación misma se vuelve protagonista. Las fallas, los arreglos y las conclusiones erróneas generan un suspenso adicional: ¿quedará impune el culpable? ¿Es realmente el autor?

Casos como los de Yiya de Murano o Barreda no dejan dudas sobre la autoría, pero igualmente generan polarización. La campaña de prensa del film sobre el odontólogo habla de un crimen que dividió al país, una afirmación que la memoria desmiente. La fascinación por el psicópata, sumada a la cercanía de lo real, otorga una fuerza narrativa inusitada.

Entre 1994 y 1995, Canal 9 tuvo un éxito enorme con Sin Condena, serie que recreaba casos criminales locales. El primer episodio fue sobre Barreda, interpretado por Norman Briski. Pasaron también el ingeniero Santos, Cecilia Giubileo, Walter Bulacio y Robledo Puch, entre otros. El programa fue objeto de críticas y chistes, pero se volvió un éxito en la era de Alejandro Romay.

Hoy, las plataformas internacionales producen con la mira puesta en el mercado global. Hacer algo local que pueda verse en todas partes es el desafío. Y si el true crime es hijo del reality, habrá que pensar cómo narrar los casos para audiencias no solo argentinas. No parece una tarea ingrata, por sangrientos que sean los temas.

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