A 10 años de La Hormiga Imperial: el programa más deforme de la TV con un Pettinato intratable
El ciclo que unió a Roberto Pettinato con su hijo Felipe y Guille Aquino marcó una época de humor surrealista y libertades extremas.

Hace diez años, la televisión argentina vio nacer un fenómeno inclasificable: La Hormiga Imperial, un programa que desafió todas las convenciones del género con un Roberto Pettinato en estado de gracia y una cuota de surrealismo que rozaba lo absurdo. El ciclo, que se emitió primero por Canal Magazine y luego por C5N, se convirtió en un culto para los amantes del humor más ácido y desfachatado.
En ese escenario de sótano beat, con una escalera por donde bajaban los invitados y un póster de Frank Zappa en la pared, convivían músicos, actores y periodistas en charlas que parecían surgir de la nada. Allí, Felipe Pettinato y Guille Aquino dieron sus primeros pasos en la pantalla, y el humor border de Aquino empezó a gestar lo que después explotaría en YouTube.
“Éramos un equipo de producción muy chiquito y ya nos conocíamos porque habíamos laburado en Duro de domar. Todos hacíamos todo”, recordó Aquino, quien además contó que los sketches surgieron de manera casi espontánea: “Surgió la idea de grabar algunos sketches, los escribí, gustaron y me pidieron que los actuara yo”.
El programa tenía su sello: la cortina con Jardín de gente de Spinetta o Robber's Ball de Paul McCartney, y la presencia de Alex el Mágico, un conejo interpretado por Felipe que entraba con Octopus's Garden de Ringo Starr. Roberto debía adivinar en un juego de mímica conceptos tan dispares como “el sable corvo de San Martín”.
Pettinato, en una entrevista con este medio, definió al ciclo con una frase contundente: “Muchos hablan de un programa loco. No era locura. Era libertad. Para lograr eso hace falta inteligencia, rebeldía y creatividad. Tres cosas que tengo por demás, así como orden y organización las tengo al mínimo porcentaje posible”.
Esa libertad se tradujo en momentos memorables, como el descargo dirigido al Indio Solari tras la tragedia de Olavarría, en el que Pettinato lo acusó de no ser “ni Roger Waters ni Paul McCartney ni John Lennon” y de tener “una horda de vikingos ricoteros”. El conductor también reflexionó sobre el humor actual: “Los argentinos nos basamos en una paleta de 46 millones de morales”.
Hoy, a diez años de aquella experiencia, Pettinato se muestra sorprendido por el reconocimiento que aún recibe en la calle: “Me saluda el triple de gente que cuando era súper famoso. Me llama la atención: hace mucho que no estoy en la tele como para que me anden saludando así”. La Hormiga Imperial dejó una huella imborrable en la TV argentina, un recordatorio de que el humor, cuando es libre, puede ser un regalo para el espectador.
Fuente: Clarín
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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