Historias Personales

A los 46 años dejó su trabajo, su pareja y el dinero: vive sin cuentas bancarias

Jo Nemeth, una australiana, regaló todo lo que tenía y comenzó una vida nómade basada en la economía del regalo.

Redacción2 min de lectura
A los 46 años dejó su trabajo, su pareja y el dinero: vive sin cuentas bancarias
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Mientras la mayoría de las personas trabaja para ahorrar y alcanzar estabilidad económica, Jo Nemeth eligió el camino opuesto. A los 46 años, esta australiana abandonó su carrera profesional, cerró su cuenta bancaria y decidió vivir sin dinero, convencida de que el sistema económico era incompatible con sus valores. Diez años después, sostiene que fue la mejor decisión de su vida.

En una entrevista con The Guardian, Nemeth recordó que en 2015, pese a tener un buen empleo en desarrollo comunitario y una relación estable, sentía un profundo vacío. “Tenía 46 años, un buen trabajo y una pareja a la que amaba, pero era profundamente infeliz”, explicó. El cambio surgió de su preocupación por el impacto del consumo en las personas y el medio ambiente. “Sentía una creciente desesperación por el sistema económico y el daño que causaba”, afirmó.

El punto de inflexión llegó cuando sus padres, agricultores jubilados, le regalaron un libro sobre personas con estilos de vida alternativos. “Cuando leí sobre este hombre que eligió vivir sin dinero, pensé: ‘¡Dios mío, tengo que hacer eso!’”, recordó. Uno de los primeros desafíos fue acceder a comida: comenzó a cultivar sus propios alimentos y recibía productos que sus amigos iban a descartar. “La gente suele tener cosas que nunca va a usar al fondo de la despensa”, señaló.

Con el tiempo, adoptó la economía del regalo, una filosofía basada en ayudar sin esperar compensación. “Me costó acostumbrarme a esa segunda parte”, reconoció. Muchos intentaban intercambiar bienes, pero ella buscaba romper esa lógica. “Al principio, la gente decía: ‘Ven y haz esto por mí y te daré tal cosa’. Yo respondía: ‘No, solo vengo y hago el trabajo, no tienes que darme nada’”, explicó.

Aunque compartió su experiencia en redes sociales, donde reunió más de 3000 seguidores, su última publicación fue en diciembre de 2025. Allí explicó que evitaba pedir a sus familiares que compraran cosas para ella. “No quiero poner el riesgo en alguien más solo porque elegí vivir sin dinero. Así que tengo que ser creativa”, remarcó. Como ejemplo, contó que se había quedado sin té y pidió a su comunidad si alguien tenía cajas olvidadas; recibió varias variedades.

Desde entonces, no se supo más de ella. Se presume que, en su camino de desconexión del mundo capitalista, abandonó también su celular y las redes sociales.

Fuente: Lanacion.

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