Seguridad Escolar

Acoso escolar desde el jardín: cómo la prepotencia se aprende en casa

Los datos muestran que el hostigamiento puede empezar a los 4 o 5 años y que los modelos adultos son clave para frenarlo.

Redacción3 min de lectura
Acoso escolar en los niños: cuando la prepotencia se aprende en la casa y la escuela no alcanza a frenarla

El acoso escolar no empieza en cuarto grado. Puede aparecer en el jardín y en los primeros años de primaria, cuando todavía se están formando la autorregulación y la empatía. Un estudio longitudinal detectó que el 4,2% de 577 preescolares presentó señales persistentes de victimización entre los 4 y 5 años. La repetición de burlas, exclusiones, amenazas o golpes hacia el mismo chico exige dejar de decir "son cosas de chicos".

El contexto argentino refuerza esa alerta. Según Unicef, el 59,6% de las niñas y niños de 1 a 14 años experimentó métodos de crianza violentos, como agresiones verbales y castigo físico. La violencia psicológica, con gritos y humillaciones, alcanza a alrededor de la mitad de la niñez, según la encuesta MICS. No todos esos chicos van a hostigar a otros, pero los modelos adultos basados en el grito y la asimetría de poder siguen naturalizados.

¿La prepotencia se aprende? Los chicos observan cómo los adultos hablan de otros, cómo resuelven un conflicto y si imponerse se presenta como una virtud. Frases como "que no te gane nadie", "si te pega, pegale" o la burla hacia otro chico dejan marca. Un metaanálisis publicado en 2025, con 107 estudios y 162.203 participantes, encontró que la crianza positiva se asocia con menos perpetración y victimización, mientras que los estilos duros o desvinculados se vinculan con más bullying.

La escuela tampoco queda al margen. En Aprender Primaria 2024 participaron 4178 escuelas y 91.042 estudiantes de tercer grado. Los directivos reportaron peleas, insultos o burlas como problema de convivencia en el 61,6% de las escuelas; agresiones físicas en el 19,2% y bullying en el 16,7%. Son datos institucionales, no porcentajes de chicos afectados, pero muestran que el problema está presente desde la primaria.

El hostigamiento temprano rara vez empieza con una escena espectacular. Se construye con apodos, comentarios sobre la familia, exclusión del juego, empujones o risas repetidas contra el mismo chico. Si cada episodio se trata como aislado, el patrón desaparece del registro adulto, aunque sea evidente para quien lo padece.

Frente a una conducta repetida, la respuesta institucional no es opcional. La Ley 26.892 establece bases para prevenir e intervenir ante la conflictividad en todos los niveles educativos y exige promover una convivencia libre de violencia física y psicológica. La Guía Federal de Orientaciones refuerza que el abordaje debe ser institucional. No alcanza con "ya hablamos con los chicos" o "son muy pequeños".

Los especialistas recomiendan proteger al chico afectado, registrar cada episodio con fecha y testigos, escuchar por separado, convocar a ambas familias y trabajar con el grupo de pares. Con quien agrede, el límite claro, la reparación y el seguimiento son más efectivos que el castigo aislado. "Un niño puede aprender a pedir perdón. También puede aprender que humillar da poder. Los adultos enseñamos ambas cosas, incluso cuando no creemos estar enseñando", sostiene una médica pediatra y psiquiatra infantil.

Intervenir temprano protege a quien sufre y evita que quien agrede convierta la prepotencia en una estrategia social estable. La pregunta útil no es solo de quién es la culpa, sino qué adultos están enseñando que la prepotencia funciona y qué institución está dispuesta a cortarla antes de que otro chico pague el precio.

Por qué importa

El bullying temprano no es una etapa que se supera sola: sin intervención, quien agrede consolida la prepotencia como estrategia social y quien sufre arrastra consecuencias. La ley obliga a las escuelas a actuar.

Qué sigue

Queda por ver si las jurisdicciones refuerzan los equipos de orientación escolar y si las familias modifican pautas de crianza violentas. La próxima medición de Aprender mostrará si los indicadores de convivencia mejoran.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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