Medio Ambiente

Aguapey: alertan que las forestaciones de pinos amenazan los pastizales de Corrientes

La cuenca del río Aguapey, declarada Área Clave para la Biodiversidad, pierde pastizales naturales por la expansión de plantaciones de pinos y eucaliptos.

Redacción••4 min de lectura
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Aguapey: alertan que las forestaciones de pinos amenazan los pastizales de Corrientes

La cuenca del río Aguapey, en el nordeste de Corrientes, concentra unas 370.000 hectáreas de pastizales, humedales y remanentes de bosque nativo de alto valor ambiental. Pese a haber sido declarada Área Clave para la Biodiversidad, la superficie de sus pastizales viene retrocediendo desde la década de 1990 por la expansión de las forestaciones de pinos y eucaliptos, impulsada por políticas públicas de subsidios y beneficios fiscales.

Se trata de uno de los ecosistemas más amenazados y menos protegidos del país. Los pastizales mesopotámicos cumplen funciones ecológicas clave: regulación hídrica, almacenamiento de carbono, provisión de hábitat para fauna amenazada y sostén de la ganadería extensiva tradicional de Corrientes.

En materia de especies, Aguapey concentra una decena de aves amenazadas, tanto a nivel nacional como internacional. Una de ellas es el Tordo Amarillo, especie emblemática de la región, cuya supervivencia depende directamente de la conservación y el manejo adecuado de los pastizales naturales del litoral.

Las estimaciones recientes indican que en Corrientes hay unas 550.000 hectáreas plantadas, de las cuales el 70% serían pinos y el 30% eucaliptos, en su mayoría en macizos y unas pocas hectáreas como cortinas. Los números varían según la fuente consultada, pero la tendencia se mantiene.

"En escenarios tan delicados y complejos como el Aguapey es clave adoptar un modelo de ordenamiento territorial integral que articule conservación, investigación aplicada, monitoreo de biodiversidad y diálogo permanente entre actores locales", sostuvo Andrés Bosso, coordinador del Programa NEA de Aves Argentinas.

El especialista remarcó que la expansión de usos productivos sin una zonificación adecuada ni evaluación de impactos acumulativos representa un riesgo significativo para los pastizales, los humedales y las especies que dependen de ellos. "Y también para el desarrollo regional", afirmó.

En los últimos 30 años, la región se modificó de manera sustancial, en ambientes terrestres y acuáticos. Los pastizales naturales quedaron encorsetados entre los macizos forestales, con impacto directo sobre un sinnúmero de especies y sobre la cultura gaucha de las pampas.

Diversos diagnósticos sectoriales muestran que el crecimiento de la producción primaria no fue acompañado por el desarrollo de capacidades industriales, infraestructura logística y comercial, ni por desarrollo científico tecnológico que permitiera transformar localmente la madera en productos con mayor valor agregado en origen. En los últimos cinco años aparecieron nuevas inversiones y proyectos de infraestructura, logística e industrialización que parecen apuntar en esa dirección.

Para Bosso, esas intenciones deberían contemplar también el desarrollo local de la ciencia de los materiales y la biotecnología, con el aprovechamiento inteligente de residuos que reemplace otras manufacturas contaminantes.

La planificación territorial integrada resulta particularmente relevante en una provincia donde los pastizales y humedales sostienen no solo biodiversidad de alto valor de conservación, sino también actividades económicas en expansión, como la ganadería y el turismo de naturaleza.

"Estaríamos errados si pensamos que el único desafío consiste en completar el desarrollo de la cadena foresto industrial, a expensas de la conservación del patrimonio natural", explicó el coordinador. Para acompañar ese escenario, consideró imprescindible impulsar un corredor de conservación y desarrollo que ordene el territorio de la cuenca considerando las variables de biodiversidad.

El objetivo, según planteó, es llegar a consensos que conserven los pastizales naturales y eviten el cambio de uso de suelo a gran escala, los drenajes y canalizaciones sobre sitios sensibles, la apertura de caminos sobre pastizales clave y la fragmentación desmedida del paisaje. Hoy, advirtió, esas decisiones quedan libradas a la voluntad de los desarrolladores sin evaluaciones de impacto ambiental auditadas de manera estricta.

Desde Aves Argentinas apuestan a actividades productivas integradas al ambiente, con zonas de exclusión forestal definidas, una ganadería de pastizal natural fortalecida y áreas protegidas implementadas. "La cuenca del Aguapey puede convertirse en un modelo emblemático, donde producción y conservación estrechen lazos y logros compartidos", aseguró.

El mercado de carbono aparece como un generador de oportunidades económicas para diversos sectores. Con estándares ambientales y procesos pautados, aunque a veces extensos, esas transacciones pueden aportar cambios positivos. Hay ejemplos en funcionamiento en Misiones y otros en proceso que involucran a productores agropecuarios en las pampas, con mecanismos de conservación directa de territorios y especies amenazadas, como refugios de biodiversidad, extracción forestal cero y restauración de hábitat con árboles nativos.

Sin embargo, Bosso cuestionó la promoción de créditos de carbono vinculada a forestaciones de especies exóticas en el litoral mesopotámico que no integren en su plan de negocios la conservación de los pastizales amenazados. "La contradicción es difícil de defender: una empresa compra créditos de carbono asociados al crecimiento de bosques implantados exóticos que destruyen ambientes amenazados, alteran humedales y jaquean especies en peligro", planteó. Para el cuerpo entero, dijo, es peor el remedio que la enfermedad.

Por qué importa

La cuenca del Aguapey es una de las áreas de mayor valor ambiental del país y hábitat de una decena de aves amenazadas. Su degradación afecta la biodiversidad, la regulación hídrica, el almacenamiento de carbono y la ganadería de pastizal que sostiene a productores de Corrientes.

Qué sigue

El debate pendiente es cómo se ordena el territorio de la cuenca: si avanza un corredor de conservación con zonas de exclusión forestal o si sigue la expansión de plantaciones sin evaluaciones de impacto auditadas. También queda por definir el rol de los créditos de carbono en la región.

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