Tecnopolítica

Alerta global por los riesgos de la inteligencia artificial: temores, renuncias y advertencias

Crece la preocupación por el avance descontrolado de la IA mientras expertos y empresas piden frenar su desarrollo

Redacción3 min de lectura
Travesuras de una inteligencia pura y desalmada

La preocupación por los riesgos de la inteligencia artificial escaló hasta las primeras planas. Lo que hasta hace poco se leía como una promesa de progreso hoy despierta temor: más del 60 por ciento de los estadounidenses cree que la IA podría rebelarse y acabar con la humanidad, según una encuesta publicada por Político. El dato refleja un cambio de ánimo global frente a una tecnología que avanza sin que la mayoría comprenda del todo su alcance.

Ese temor no es abstracto. Tras episodios de comportamiento destructivo de enjambres de IA fuera de control, científicos e investigadores de grandes empresas de Silicon Valley renunciaron a sus puestos para no contribuir a una eventual extinción humana. Varios CEO de esas megaempresas, lejos de desmentirlos, pidieron detener de urgencia el desarrollo de estos cerebros artificiales. La coincidencia entre quienes los crean y quienes los advierten marca el tono de la discusión actual.

El viraje también alcanzó a voces que antes miraban la tecnología con optimismo. De a poco, el acento se corre hacia los efectos adversos en todos los órdenes de la vida, de los más concretos a los más sutiles. El avance es silencioso, pero sus consecuencias afloran cuando aparecen evaluaciones concretas, como las pruebas PISA, que este año mostraron una menor capacidad de los jóvenes para leer, comprender información compleja y pensar de modo crítico.

El avance de la IA es silencioso, pero sus efectos afloran cuando aparecen evaluaciones concretas, como las pruebas PISA

El director de esas pruebas cuestionó, en una entrevista con The Economist, la forma en que estas tecnologías llegan al aula sin testeos previos y convierten a los alumnos en “maniquíes de prueba”. La delegación de tareas intelectuales y de escritura en la IA, que se naturaliza, les sustrae a las nuevas generaciones la posibilidad de desarrollar su capacidad de pensar.

A eso se suma la manipulación emocional que los chatbots ejercen sobre jóvenes y no tanto, al estar diseñados para simular una subjetividad con rasgos humanos. Producto de la razón desencarnada, la inteligencia artificial es una máquina, aunque actúe como un agente, y su poder de seducción debilita la voluntad de dejar la pantalla y relacionarse cara a cara. La esclavitud consentida que les ofrecemos a los móviles impacta sobre los vínculos entre las personas y también sobre el que tenemos con nosotros mismos.

Lo que se ha ido dañando en la sociedad digital es la cultura como ámbito proveedor de sentido y como espacio de encuentro. Eso tal vez explique el resquebrajamiento de las instituciones que sostienen a la democracia y el deterioro del diálogo, tanto interpersonal como político. En el plano personal, el avance tecnológico de los últimos quince o veinte años ya destruyó algo esencial: el modo de percibir el tiempo. Vivimos más ansiosos, quemamos el tiempo en lugar de habitarlo.

En cuanto a la profecía apocalíptica, la complejidad del futuro excede los pronósticos. Pero hay que escuchar las advertencias, que vienen de gente que suele atenerse a los hechos. Thomas Friedman, ayer un optimista, hoy cifra una esperanza en que Xi Jinping y Trump, que se reúnen el jueves en Washington, acuerden un sistema global capaz de controlar a la IA en nombre de la supervivencia y la estabilidad de sus países. La pregunta es si podrán darse la mano en esto, pese a que se trata del factor desequilibrante en su rivalidad geopolítica.

Puede que el mundo acabe en fuego o en hielo, como dice el célebre poema de Robert Frost. La expectativa es que no se extinga por alguna travesura de una inteligencia pura y desalmada.

Por qué importa

El avance de la IA ya impacta en la educación, los vínculos sociales y la percepción del tiempo. Las advertencias de expertos y las renuncias en Silicon Valley marcan un punto de inflexión en el debate global.

Qué sigue

La reunión del jueves en Washington entre Xi Jinping y Trump podría definir un acuerdo global para controlar la IA. La expectativa está puesta en si ambas potencias logran consensuar un sistema de supervisión.

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